"En una sociedad culturizada en la violencia, no resulta extraño que esta constituye un elemento estructural y estructurante", comenzó diciendo la comunicadora social nicaragüense, Irene Agudelo, al iniciar la ponencia "Representaciones genéricas en la nota roja de los medios escritos".
La experta dijo que la violencia social, generacional, racial y de clase política no es algo que quiebre lo cotidiano, sino muy contrario: forma parte de la vida y la ordena, ofreciendo un marco, una estructura que determina, en mucho, las formas posibles y esperadas de relación". Para sustentar la consideración de que los medios "reproducen en su discurso la discriminación y la violencia hacia la mujer y la niña", Agudelo realizó un estudio hemerocr¡tico sobre la nota roja, tomando como referencia los periódicos El Nuevo Diario y La Prensa de Nicaragua. Primero comenzó conceptualizando lo entendido como "privado" y "público" en los medios de información. Concluyendo en que lo "público" es fundamentalmente donde se relacionan los hombres y lo "privado" el espacio donde se unen los hombres y mujeres y las mujeres entre sí. "El ámbito privado, tradicionalmente entendido como el espacio destinado a la mujer y la niña, ha quedado fuera de lo considerado como noticioso", expuso la especialista antes de afirmar que "as¡ la violencia en contra de la mujer y la niña interior de los hogares, pese a ser un delito penado por la ley, sólo llega a las páginas period¡sticas cuando llega a ser un espectáculo". El estudio de contenido le permitió comprobar que cuando los sucesos involucran niños, niñas y adolescentes, el 70% de los registros de información se escenificaron en el espacio público. Los datos demuestran que lo ocurrido en el espacio público es periodísticamente más valorado que lo ocurrido en el espacio privado. DESVALORIZACION DE LO FEMENINO Las cifras también demostraron que los roles que inspiran "abnegación" y subordinación siempre acompañan a las mujeres y niñas en las notas informativas. "Cuando se refiere a las mujeres son presentadas como la madre, la hijita, la abuelita", expone Agudelo, quien se queja de que nunca se les vincula o enaltece por su condición laboral. De modo que nunca se les cita como "la licenciada, doctora, maestra o la dentista", como se le reconoce a los varones ser "jueces, carpinteros, polic¡as, abogados,....aún siendo delincuentes. Una de las enseñanzas de Irene es que con tal de "vender", se altera la realidad para colar en primera plana los hechos violentos con matices de espectacularidad.
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