Milagros Ortiz Bosh busca convertirse en la primera presidenta electa: La Igualdad no llega al Poder PDF Imprimir E-Mail
Por Nicanor Leyba   

Image La actual vicepresidenta se ha desempeñado 39 veces como jefa de Estado en el presente Gobierno.

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Luego de más de 60 años de que las urnas se abrieran gradualmente al voto de las dominicanas, este sector aún deberá enfrentar grandes desafíos para obtener un balance de relativa igualdad en cuanto a participación en el sistema electoral se refiere, en relación con la mayoritaria presencia masculina en los estamentos de poder del Estado.

En franco desafío a esta tendencia, en la persona de Milagros Ortiz Bosch, la representación femenina alcanzó por primera vez la vicepresidencia de la República, en las elecciones de 2000. Más aún, los viajes al exterior del presidente Hipólito Mejía la han convertido 38 veces en jefa del Estado; 39, si se toma en cuenta que Mejía viaja hoy a Panamá.

La activista cívica Josefina Padilla declaró ayer a El Caribe que la sociedad actual, pese a significativos avances, aún no termina de asimilar que la mujer está preparada para ocupar cargos electivos y
designados de alta responsabilidad y, por lo tanto, debe gozar de las mismas oportunidades que los hombres, al margen de prejuicios y marginación.
Sin embargo, reconoce que la desigualdad en la participación política "no solamente se debe al hombre y las estructuras de la sociedad, sino también a esa falta de conciencia, falta de educación, que tiene la mujer para que ella misma asuma lo que debe ser su rol dentro de la sociedad".

Aduce que muchas féminas limitan mucho su accionar social y político luego que se hacen amas de casa.
Padilla habla con la autoridad de la experiencia, pues en 1962, un año después de derrocada la tiranía de Rafael Leonidas Trujillo, se convirtió en la primera mujer que se postuló al cargo de vicepresidenta de la República y lo hizo por el Partido Revolucionario Social Cristiano (el antiguo PRSC).

Además, se mantiene activa en la búsqueda del desarrollo democrático, no sólo de las mujeres, sino del sistema político nacional, con su participación en entidades como Participación Ciudadana.

De género y números

De acuerdo con la legislación electoral vigente, los partidos políticos tienen la obligación de asignar a su sector femenino el 33% de las candidaturas a cargos legislativos y el 50% de los municipales; de modo que, en los casos en que el candidato a síndico sea un hombre, la candidata a vicesíndica deberá ser mujer, aunque no viceversa.
 

Pese a que muchos analistas cuestionan las ventajas de esta ley de cuotas, la misma es una prerrogativa que costó muchos años de lucha a legisladoras de diferentes fuerzas políticas.

Pero las estadísticas de votación, y aquí entra en juego la doble advertencia de Padilla, no se corresponden proporcionalmente con el porcentaje de las candidaturas presentadas. Actualmente, en el Congreso Nacional sólo 25 de 150 diputados son mujeres, para un 16.6%. Celeste Gómez Martínez, de Santiago Rodríguez, y Melania Salvador, de Bahoruco, hacen presencia femenina en un Senado de 32 integrantes, para un 6.2%.

De los 134 municipios, sólo diez están dirigidos por mujeres, para un 7.5%. Ellas son Karina Aristy, de Higüey; Esther Ozuna, Guaymate; Altagracia Herrera, Monte Plata; Sergia Santiago, de Sabana Grande de Boyá; Magnolia Ramírez, de Peralta; Altagracia Ramírez, Las Yayas; Amantina Escarlett Gómez, Villa Bisonó; María Cándida Sánchez, de Pimentel; Jacqueline Núñez Arismendy, de Galván, y Llanelis Matos, de Jimaní.

Casi en el olvido el nombre de Maribel Gassó, candidata vicepresidencial del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) para las elecciones de 1996, luego de las cuales volvió a ocuparse de sus
labores empresariales.

Directivas partidistas

Ninguna mujer dirige un partido mayoritario. Virtudes Alvarez lo ha hecho en el Movimiento Independencia Unidad y Cambio (Miuca).

En el Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), de 21 integrantes, sólo participan dos, para el 9.5%. Son ellas Alejandrina Germán, ex secretaria de la Presidencia, y la diputada Cristina Lizardo.
En la Comisión Ejecutiva del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), las mujeres son seis, el 12% de una matrícula de 50. Se trata de Licelott Marte de Barrios, Alexandra Izquierdo, Zoila
Martínez de Medina, Rafaela Alburquerque, Katiuska Bobea de Brenes y Nuris García de Papaterra.


Los números en la Comisión Política del Partido Revolucionario Dominicano no son del dominio, ni siquiera, de muchos de sus dirigentes.

Entre sus más de 20 vicepresidentes, figuran algunas mujeres, como la propia Ortiz Bosch, Sofía Leonor Sánchez Baret, e Ivelisse Prats de Pérez, miembra de la comisión mediadora que busca una salida a la crisis del PRD.

Ortiz Bosch asegura no sólo que la mujer está preparada para presidir la nación, sino además que representa la mejor oferta a los dominicanos para los comicios de 2004.

Enfrenta el desafío de alterar la estadistíca de cero mujer electa para presidenta de una república que nació en 1844 y además el maleficio que ha impedido a los vicepresidentes dominicanos a investirse como presidentes electos.

Ganó la senaduría del Distrito Nacional en 1994 y en 1998 y fue protagonista en iniciativas como la Ley Contra la Violencia Intrafamiliar.

En el 2000, dejó la senaduría para pasar a ocupar la segunda magistratura de la nación tras el triunfo del PRD en las presidenciales de ese año.


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