Nadie discutiría en estos tiempos el derecho de cada quien a pensar, decir y ejercer sus ideas de una manera libérrima. Eso aparece en el artículo 8 de la Constitución dominicana y también en la sensibilidad y racionalidad de cualquier persona justa. Pero hay ceremonias y conductas que parecerían sacadas de un viejo catálogo de Ripley, por lo inimaginadas, lo extrañas o lo insólitas. Y también es el derecho de todas y de todos el asombrarse y comentarlo.
Este fue el caso de lo ocurrido en la catedral Primada de América el primer domingo de noviembre cuando el cardenal dominicano produjo un ritual con muchachas que prometen quedarse “intocadas” hasta el matrimonio, aparte de consagrar el ordenamiento de solteras que se darán a Dios. Por su esencia y por el sermón que la acompañó, el suceso carece de parangones en los tiempos actuales. José de Jesús López Rodríguez, para exaltar a 10 vírgenes conminadas a seguir siéndolo hasta después del matrimonio, organizó una ceremonia en que ellas aparecieron vestidas de blanco. Nada se dijo de “la virtud” de los varones que, eventualmente, las desposarían, ni del estado de castidad de los hombres participantes de la ceremonia, incluido el propio prelado. Al parecer consciente de las contradicciones de la ceremonia, que tuvo lugar por el Día de los Muertos, el religioso de máximo rango en el país sostuvo que “es muy importante que en sociedades como las actuales en las que existen la lujuria, el descontrol moral, el mundo pagano y la pornografía, todavía haya muchachas que no sucumban ante la mentalidad anticristiana”. El cardenal no explicó porqué la sexualidad de las hijas de Dios no implicadas en lujurias ni pornografías puede ser anticristiana o dañar a las creyentes. Una parte del sermón lo dedicó a otras mujeres que en la misma ceremonia se consagraban a Cristo. Esta parte fue aún más insólita porque atribuyó esa voluntad de ellas a que son quedadas solteras. “Para la iglesia siempre, en toda su historia reportó el diario HOY ha tenido gran importancia que muchachas que no son llamadas al matrimonio, consagren su virginidad al Señor”. Otras afirmaciones del prelado circunscribieron la pureza de las mujeres y su seriedad a que estas mantengan su himen intacto como “una forma de hablarle al mundo que no todo está perdido”. Tampoco en ese contexto el Cardenal aludió a los varones. La noticia del acontecimiento recibió una foto a colores al centro de la primera página del rotativo HOY del domingo 2, con informaciones adicionales en páginas interiores. “¡Cosas veredes, Sancho!” Vota por este artículo: Votar (1) >> ¿Qué es esto?
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