Una concepción revitalizada de para qué sirve la comunicación social y cómo emplearla para producir los cambios deseados se constituyó en el eje de trabajo de un seminariotaller en el que una treintena de síndicas, vicesíndicas, regidoras, procedentes de Jánico, Pimentel, Sabana Grande de Boyá, Navarrete, Guaimate, Peralta, Galván, Santo Domingo Este y Boca Chica. fueron constructoras de conocimientos nuevos junto con tres colegas de la Red Dominicana de Periodistas con Perspectivas de Género que hicieron la Facilitación.


El patrocinio fue un esfuerzo conjunto de la Fundación Friedrich Ebert, Participación Ciudadana, la Escuela de Formación Política de la Mujer y la Organización de Estados Americanos. Este primer taller fue el inicio de un proceso de apropiación de conocimientos, herramientas y metodologías que pueden permitir a las mujeres fortalecer sus liderazgos comunitarios y acercar éstos a la construcción de la plena ciudadanía de las y los habitantes de sus localidades, ayudadas por el empleo eficiente y una comprensión más acabada de las posibilidades de la comunicación cuando ésta se enfila a promover los cambios sociales deseados y el fortalecimiento de las comunidades. Como punto de partida las mujeres socializaron sus satisfacciones y esperanzas en el ejercicio del poder político. Consiguieron una visión muy clara de sus posibilidades al “visualizar” dónde radica el poder y cómo aprehenderlo, e hicieron evidente sus altos niveles de autoestima. También fueron identificados los obstáculos que enfrentan las mujeres políticas para hacer realidad sus promesas de campaña, resaltando entre éstos las limitaciones que les imponen las diferencias de género en cuanto a tener que seguir asumiendo plenamente el rol doméstico y los conflictos internos y familiares que les genera el irrumpir en espacios considerados masculinos. A estos obstáculos se suma la falta de recursos económicos para satisfacer las demandas comunitarias, pues en realidad no manejan un presupuesto local. Las dificultades y/o obstáculos que las síndicas, vicesíndicas y regidoras sienten como entorpecedores de su accionar en mayor medida fueron: La discriminación a que les someten los hombres. La falta de apoyo de las mujeres (falta de confianza de éstas, competencia hacia afuera y hacia adentro del partido). La impotencia que les causa la carencia de recursos. Las pocas oportunidades con que cuentan para avanzar. El no tener funciones como vicesíndica (dificultad no generalizada pero sí expresada por algunas vicesíndicas). Las coincidencias más generalizadas se dieron en el reconocimiento de que sus triunfos se localizan en: La satisfacción de haber sido electa y contar con el apoyo de los pobladores. El valor y la importancia del trabajo municipal. Haber sido postuladas dentro del propio partido. Saber que sí pueden cuando se lo proponen. En el análisis de qué publican los medios, a cuáles conceptos de poder y de liderazgos apuestan y qué hacer para generar los cambios, las participantes reafirmaron la idea de que ellas se asuman como lideresas en el marco de los derechos humanos y de los procesos de construcción de ciudadanías plenas, necesariamente inclusivas de todos los protagonismos y permeadas por equidad de géneros. Un resultado bien concreto de la labor en un grupo les permitió precisar que, por ejemplo, en algunos de los periódicos revisados aparecieron 117 hombres y 19 mujeres. Más importante aún fue la constatación de que los “ambientes” y actividades donde ellos son “reportados” son la economía y la política, más los deportes. Mientras que a ellas , cuando están presentes, se las ubica en juegos, anuncios comerciales y vinculadas a problemas de salud. Hubo un sentimiento reiteradamente expresado de que los medios de comunicación no prestan atención a los municipios. Aunque se comprendió que los mecanismos por los que transitan las noticias dentro de los medios no necesariamente auspician la discriminación, las dirigentas entienden que las noticias de sus corresponsales locales la mayoría empíricos son subestimadas. Los procesos de formación de opinión pública y la posibilidad de ejercer un periodismo cívico estuvo en el debate. Reconocidas las posibilidades y los obstáculos, las reunidas se abocaron a una conjunción de saberes en los que se hizo presente la aprehensión y comprensión del concepto de sororidad como parte del cual es un acto necesario el de que las propias mujeres apoyen a las otras mujeres. Síndicas, vicesíndicas y regidoras recomendaron a las instancias convocantes del SeminarioTaller acciones que se enfilen a: Instalación de oficinas de equidad de género a nivel municipal. Instalación de departamentos para la niñez a nivel municipal. Creación de la escuela o departamento de participación política de la mujer. Aplicación del presupuesto participativo en municipios dirigidos por mujeres. Y para promover a mujeres y generar sororidad entre ellas: Luchar contra los prejuicios en hombres y en mujeres y promover la solidaridad entre los géneros. Favorecer el respeto mutuo entre unos y otras. Compartir e intercambiar experiencias y generar confianza entre las mujeres. Extender las escuelas de capacitación política a todo el país. Continuar el trabajo por la igualdad.
Reportaron: Isaura Cotes, Adalberto Grullón y Mirta Rodríguez Calderón
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