Los Invisibles en la Industria del Sexo PDF Imprimir E-Mail
Por Isabel Holgado Fernández   

La incorporación de mujeres y transgéneros procedentes de los países pobres y el carácter transnacional de la industria del sexo ha significado que el trabajo sexual se haya convertido en uno de los temas más candentes en las agendas de trabajo de los gobiernos europeos, causa de elevada “preocupación social”, y esto queda reflejado tanto en las políticas europeas de control migratorio como en los medios de comunicación.

Los países de la Europa del “bienestar” refuerzan las restricciones legales y los métodos punitivos para evitar una supuesta “invasión” de la ciudadanía de los paí ses pobres, especialmente aquella destinada a insertarse en la flamante economía de la industria del sexo. Mientras tanto, el sexo de pago, en sus múltiples formas, es, cada día más, una práctica extendida entre todos los grupos de edad masculinos. Un estudioso del tema, Badinter ha subrayado lo siguiente: “desde los años setenta nos dedicamos a desmoralizar la sexualidad y a llevar, cada vez más lejos, los límites de la transgresión; por otra, se reinventa la noción del sacrilegio sexual. Objeto de consumo u objeto sagrado, actividad lúdica o criterio de dignidad, broma o violencia, el sexo se ha convertido en objeto de dos discursos que se oponen casi frontalmente y en apuesta crucial del nuevo feminismo moral”.


En su mayoría, los medios de comunicación contribuyen a fomentar el alarmismo social respecto a las nuevas dinámicas en la prostitución y a distorsionar el complejísimo fenómeno, reduciendo su desinformación a la hipervisibilización de las mujeres inmigradas que trabajan en el sector del sexo, a quienes asocian, casi siempre, al tráfico ilegal de personas, la explotación sexual y la violencia, reduciendo la enorme diversidad de realidades a la tipificación de la mujer prostituta como mujer inmigrante, pobre, víctima absoluta y negada , colaborando, con su demagogia, a la victimización. La falta de rigor y la manipulación extrema en algunos documentales deberían ser tema y delito a ventilar en los juzgados de guardia. Todo el mundo opina.

Invisibilizar a los hombres en los análisis sobre el fenómeno de la prostitución es uno de los medios de violencia simbólica que el poder utiliza para mantener “bajo control” aquello que “preocupa”, aquello que “molesta”, aquellas dinámicas sociales que cuestionan profundamente la supuesta “legalidad” del orden sociosexual, y evitar, así, un abordaje riguroso y autocrítico del fenómeno.
Clara Coria afirma: “No es casual que el idioma no disponga de una palabra que enuncie este aspecto de la realidad. Darle un nombre es darle existencia. Y esto no es inocuo. El lenguaje es uno de los dispositivos de poder. A través de la inexistencia de esta palabra se contribuye a falsear la realidad, haciendo caer todo el peso de una actividad denigrada la prostitución sobre la mujer. El hombre, partícipe ineludible de la prostitución (que la hace posible porque dispone del dinero y genera la demanda) es omitido en el lenguaje, con lo cual, entre otras cosas, queda a salvo su buen nombre y honor”. (Coria: 1987 pp. 3536). En el imaginario social, también el hombrecliente es la “figura muda”, feliz expresión de Pilar Manrique (tesis doctoral en curso).

La miopía voluntaria para identificar a la figura clave en la compra de servicios sexuales no se ciñe a grupos con niveles de formación escasos o con determinados perfiles ideológicos.

En una encuesta sobre sexualidad realizada recientemente en La Habana, a la pregunta de “¿Por qué los hombres compran sexo (o no)?”, una profesora universitaria de 45 años respondía sin vacilar: “porque existen mujeres que se prostituyen”. Desafortunadamente, este simplismo en el análisis goza de muy buena salud todavía en muchos foros.

    

“Puentes” hacia el SIDA

El elevado interés por parte de los gobiernos y la cultura hegemónica en desviar la atención sobre los problemas y responsabilidades primeras arremete contra las mujeres: las únicas percibidas como el puente entre SIDA, bajo mundo y población en general. De acuerdo con las medidas políticas y los medios de comunicación, la protección de la salud pública justifica las medidas legales, draconianas, y la intolerancia moral.
Este eclipse del intelecto también alcanza a las políticas de los Estados en materia de prevención.

Los enfoques sanitaristas siempre han identificado a la mujer prostituta como la principal responsable si no la única de las enfermedades de transmisión sexual, especialmente el SIDA, lo que las convierte a ellas en las únicas susceptibles de control sanitario y estatal.

Pero las instancias médicas ya han constatado, hace años, que es el hombrecliente quien inaugura la cadena de transmisión de la enfermedad y que es el colectivo de las trabajadoras del sexo el grupo social que más se cuida. Un estudio dado a conocer por Europa Press ratifica el aserto: “El 98 por ciento de las mujeres inmigrantes que ejercen las prostitución en Madrid utilizan siempre el preservativo con sus clientes, si bien el uso de este método anticonceptivo se reduce hasta el 17,6 por ciento en sus relaciones privadas”.

Este colectivo presenta una "baja prevalencia" de infección por el VIH (sida) y el 58,2 por ciento de estas mujeres no presentan ninguna enfermedad genital ni de transmisión sexual”. Así se desprende de un estudio realizado por el doctor M. José Belza, del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, cuyo título es 'Condiciones sociolaborales, conductas de riesgo y prevalencia de infecciones de transmisión sexual en mujeres inmigrantes que ejercen la prostitución en Madrid'.

Carla Corso ofreció el siguiente testimonio: “El problema no son las prostitutas, son los clientes, que ofrecen un montón de dinero para poder tenerte así, ¡como si ellos no corriesen ningún riesgo!”
Testimonios como el de Corso se repiten sin variación en los discursos de las trabajadoras del sexo, quienes relatan la frecuente irresponsabilidad masculina al solicitar prácticas sexuales sin preservativo: “Algunos, como la mujer en casa siempre se lo obliga a poner, pero vienen aquí para hacerlo ‘por la libre’, ¡serán estúpidos...!”

“Nadie piensa nunca en controlar a los clientes”, afirma otro testimonio. Si en una relación sexual hay dos, ¿por qué delega tan solo en la prostitución esta grave responsabilidad de la sanidad pública?

La prostitución es una red de relaciones donde todos estamos implicados, y en él se subsumen una buena cantidad de asuntos, que son centrales y subyacentes. La problemática del VIH en ese contexto reclama una mirada muy particular.

El momento actual , por lo que se refiere al comercio sexual, obliga, aunque duela, a plantear nuevas preguntas para no seguir obteniendo las mismas respuestas. La transformación de la prostitución en una gigantesca industria del sexo, el predominio de las mujeres que migran para insertarse en el sector, el apogeo de los discursos victimistas que las colocan en situación de no sujeto, así como las presiones empresariales para regularizar el sector a su único favor, se constituyen en adicionales violencias para las mujeres, y en flagrantes violaciones de los derechos humanos y laborales de estas personas.

[1] Antropóloga y feminista española, poseedora de un largo historial de trabajo con mujeres inmigrantes en Barcelona, una parte de las cuales se desempeñan como trabajadoras sexuales; miembra de L.I.C.I.T. (Linea de Investigación y Cooperación con Inmigrantes Trabajadoras del Sexo); y autora de numerosos ensayos y materiales de sensibilización sobre el tema. Este artículo forma parte de un ensayo en proceso.
 


Vota por este artículo: Votar (0)   >> ¿Qué es esto?

Sea el primero en comentar el artículo

Para agregar sus comentarios a este artículo, favor acceda con su cuenta de usuario.
Si aún no tiene una, puede registrarse de manera gratuita.


Mirta Rodriguez Calderon
Acerca del/a autor/a:
 

Actividad de los Usuarios

Lo que escribimos...

dominicanos periodistas periodismo rumor libertad expresion ciudadana movilizacion etica publicos participativo medios comunicacion

Feeds RSS