Ha Muerto la voz más crítica del imperio norteamericano: Susan Sontag PDF Imprimir E-Mail
Por Graciela Azcárate   

Image Defendió las utopías, convencida de que era posible construir un mundo mejor, tenía una prosa provocadora, que era un trompazo al hígado, que apostó a denunciar todas las guerras, que declaró hasta el hartazgo que era “como ciudadana del mundo y ser humano” y que se sintió obligada a usar su voz pública a favor de los que no tienen voz.

Image 

Utilizó las palabras para desmontar las mentiras de una sociedad con la que nunca comulgó y que la hacía sentirse avergonzada de ser norteamericana, detestaba la vanidad y la violencia de esa cultura de masas que arrasaba con la cultura de otros países.

Fue la voz más crítica del Imperio norteamericano, impuso su bella figura, su hermosa cabeza con el infaltable mechón blanco, unos labios carnosos, y una hermosura espiritual que afrontó las amenazas de la derecha más reaccionaria desde los años 60 en adelante.

Demostró con palabras y con hechos su hondo compromiso para buscar y crear un mundo menos cruel y más compasivo. “Tengo la impresión de que la literatura amplió mi capacidad de compasión”, dijo una vez.

Fue la escritora y ensayista que interpretó como ninguna el movimiento intelectual que siguió al mayo francés de 1968.

Juan Goytisolo la recuerda, bellísima, imponente, jugando con su hijo en una playa del Lido de Venecia durante un Festival de Cine.

Cuando se produjo el atentado de las torres gemelas, dijo: “Yo desprecio y temo a Bush". Cuando le otorgaron el Premio Príncipe de Asturias 2003, en España, lúcida y rotunda dijo: “es seguro que Estados Unidos verá el desplome de más Torres Gemelas y Pentágonos.”

Nació el 16 de enero de 1933 en Nueva York; y su niñez fue la de “una solitaria”, a quien la lectura iluminaba sus días. “A los ocho o nueve años leí todo Shakespeare”, confesó. Estudió en las universidades de California y Chicago, donde se licenció en Filosofía y Letras en 1951, después siguió estudiando en París y en Harvard.


Era una convencida de que los intelectuales debían comprometerse, cuestionó duramente a los escritores que se negaron a viajar a Bosnia, viaje que ella realizó en plena guerra, para impartir clases en la Academia. Aunque se quejaba ante los medios de comunicación porque la consideraban una “máquina de opinión”, arremetió contra casi todo, especialmente contra los políticos. No dejó títere con cabeza.

Sobre la política norteamericana tras los atentados del 11S e Irak dijo que en EE.UU. hay “un partido, el republicano, y no hay oposición porque los demócratas son un mero apéndice”. Para ella, EEUU marcha hacia una política imperial, “Estamos en el fin de la república y el inicio del imperio. ”

Y recibió una lluvia de críticas cuando publicó un ensayo en “The New Yorker” en el que afirmaba que los atentados del 11 de septiembre de 2001 no habían sido “cobardes”, como los calificó Bush, sino un “acto llevado a cabo como consecuencia de las alianzas y acciones específicas de Estados Unidos”.

Otro blanco de sus objeciones fue Gabriel García Márquez, a quien recriminó en la Feria del Libro de Bogotá, por su silencio respecto de las ejecuciones y condenas de disidentes en Cuba. Aunque amaba la obra del autor de “Cien años de soledad”, opinó que “él no dice la verdad sobre Cuba por su amistad con Fidel Castro, aunque dispone de información de primera mano”.

Recordó lo que le respondió el colombiano: “Su respuesta fue ridícula. Dijo que está en contra de la pena de muerte y que en privado ayudó a mucha gente. Eso demuestra que sabe lo que pasa. José Saramago es comunista y apoyaba sin condiciones al régimen cubano, pero declaró que Hasta aquí llegué y se negó a apoyarlo por más tiempo. García Márquez me dio pena, pero es ridículo. Necesitamos la verdad.”

Aunque recibió amenazas de muerte por sus afirmaciones acerca de los ataques terroristas a las Torres Gemelas, a Sontag no le preocupó lo que podía sucederle. La desvelaban los cambios que se estaban produciendo en su país y fue capaz de hacer frente a distintas guerras, las reales y las metafóricas, pero perdió su última batalla: la de la enfermedad.


Vota por este artículo: Votar (0)   >> ¿Qué es esto?

Sea el primero en comentar el artículo

Para agregar sus comentarios a este artículo, favor acceda con su cuenta de usuario.
Si aún no tiene una, puede registrarse de manera gratuita.

 

Actividad de los Usuarios

Lo que escribimos...

dominicanos periodistas periodismo rumor libertad expresion ciudadana movilizacion etica publicos participativo medios comunicacion

Feeds RSS