La Historia con perspectiva de género: Propuestas para mirar al pasado PDF Imprimir E-Mail
Por Teresa Valdés   

Image Este es un buen momento para movilizar el pensamiento y disfrutar del privilegio que permite intercambiar saber. Con estas notas les propongo un nuevo punto de vista para analizar y estudiar el pasado: ¿En cuántos periódicos, revistas, programas de televisión, recuerda usted temas sobre la presencia de mujeres en las gestas heroicas por la independencia de América? Son pocos en verdad.

En la lucha por la independencia de Cuba, por ejemplo, “surgieron figuras descollantes como Mariana Grajales, María Cabrales, Bernarda del Toro, Lucía Iñiguez”. Esas mujeres combatían en los campos de batalla, como enfermeras, como rancheras, recogían a los heridos, mantenían el orden de los campamentos, “prestaron servicios valiosísimos en la recopilación y transmisión de datos sobre el enemigo, fueron mensajeras, enlaces en el trasiego de la correspondencia mambisa, efectuaron el abastecimiento clandestino a la manigua, dirigieron los clubes revolucionarios en el exilio” y ocuparon determinadas responsabilidades dentro de la tropa. Eran respetadas por sí mismas.

¿Cómo llegaron a la historia? No es asunto tenido en cuenta por los medios de comunicación. Cuando se les pública, incluso para realizar los homenajes, se reproducen los esquemas sexistas de los cuales somos víctimas. Ejemplos: la madre de los Maceo, la esposa del general Antonio, la madre de Calixto García, Manana, la esposa acompañante del legendario Máximo Gómez y madre de Panchito. Así, hasta en la América, donde nadie hace alusión al valor de Manuelita, para alcanzar los grados y la responsabilidad militar y sólo queda en los libros que fue la amante de Bolívar, o simplemente la mujer que amó a Bolívar.

Esas otras mujeres que quiero mencionar aquí alcanzaron grados militares en el Ejercito mambí de Cuba, en el siglo XIX, pero como no estaban representadas por los esposos, hijos y familiares varones, quedaron en el anonimato para nuestros hijos e hijas que hoy estudian los libros de Historia.

Ahí están casos como los de Mercedes Sirven PérezCuello, la colombiana de madre y padre cubanos obligados a emigrar, que alcanzó el grado de Comandante. De Rosa, la Bayamesa y de la esclava Carlota, quien merece capitulo aparte.

Son hechos que una vez publicados se convierten en acontecimientos, según las leyes de la Comunicación Social. La información novedosa transita de lo particular a lo masivo. Se reproduce y adquiere un lenguaje propio, para modificar y propiciar la conformación de opinión publica.

Quienes reciben este mensaje lo incorporan a su saber, y luego lo expresan como parte de esa experiencia creativa que satisface la necesidad vital y humana, de comunicarse con los demás.

Es verdad que el Periodismo genera fascinación por la novedad, abre al presente nuevas dimensiones por la relación que establece entre quienes reciben el mensaje. Entonces, esa historia invisibilizada para ignorar la presencia de las mujeres, deviene maltrato, reproducción de esquemas sexistas que se retroalimentan en el presente. 
      

La subjetividad se redimensiona. La historia individual y colectiva de hombres y mujeres se multiplica geométricamente en el imaginario social. Me detengo en un ejemplo. La ruta del esclavo, una noble gestión universal en busca de las trágicas historias de aquellos seres humanos víctimas de la esclavitud. Bueno, y las esclavas, ¿qué? Sobrevivieron igual, aportaron igual e influyeron igual en nuestra cultura. Podemos proponer un cambio de nombre que sea más abarcador como por ejemplo: Tras las huellas de la esclavitud.

Mujeres víctimas de una violencia incalculable. Sometidas al tránsito marítimo en condiciones insólitas de hacinamiento que sobrevivieron a esa catástrofe. Fueron almacenadas, capturadas, flageladas, violadas, destrozadas y luego, las que llegaron, debieron amamantar a los hijos e hijas de sus propios esclavistas ¿Dónde hay una palabra para ellas? Pero están las huellas en nombres dispersos como Melchora, Carlota, Fermina Lucumí, Nanny, y otras capitanas de Palenques. Quedaron invisibilizadas, escondidas, desconocidas. En consecuencia, la Historia, al estudiar este fenómeno social, también está trunca, limitada, inconclusa y parcial.

Todavía la política no ha incorporado en su agenda social, de revalorización histórica, la perspectiva de género. La equidad, columna vertebral del enfoque de género, no responde a la igualdad, sino a la necesidad de asumir las diferencias para identificar situaciones y condiciones políticas, sociales y económicas deferentes.

El hombre varón se autoidentificó como representante exclusivo y natural del género humano como parte de la cultura de la masculinidad. La lucha social es revolucionaria y transformadora. Las mujeres lucharon junto con los hombres, algunas de ellas alcanzaron grados militares y lograron modificaciones sociales sustanciales para las generaciones siguientes. Con el interés de enriquecer nuestra responsabilidad profesional, les convoco a la reflexión, sin prejuicios, para asumir una nueva visión sin exclusiones, ni integraciones injustas para analizar al sujeto de ambos sexos, en sus hechos, venciendo mitos que limitan el saber.

Esa historia individual y de la sociedad en su conjunto, debe ser reconstruida para rescatar esa otra parte de nuestros ancestros que también vivió, aportó e influyó en el pasado.

Podemos enriquecer la historia con un salto en el proceso del conocimiento, cuestionando, analizando, denunciando, visibilizando las relaciones entre hombres y mujeres dentro del contexto sociohistóricocultural.

Es ese nuestro más grande desafío para este nuevo milenio.

NOTAS

(*) Periodista cubana, Master en Ciencias de la Comunicación.

Mambises se llamó desde España a los patriotas que en Cuba lucharon por la independencia. Por extensión, los propios guerrilleros se calificaron a sí mismos como tales.

En l995, un grupo de comunicadoras que se organizó en Cuba (En la Asociación de comunicadoras MAGIN) propuso al responsable de este proyecto promovido por la UNESCO, al senegalés Doudou Dien, no sólo el cambio de nombre, sino también una mirada particular para la ruta de las esclavas, reservorios por demás de las culturas africanas traídas a la Isla con los propios esclavos y esclavas (Nota de la Redacción de APP)

 


Vota por este artículo: Votar (0)   >> ¿Qué es esto?

Sea el primero en comentar el artículo

Para agregar sus comentarios a este artículo, favor acceda con su cuenta de usuario.
Si aún no tiene una, puede registrarse de manera gratuita.

 

Actividad de los Usuarios

Lo que escribimos...

dominicanos periodistas periodismo rumor libertad expresion ciudadana movilizacion etica publicos participativo medios comunicacion

Feeds RSS