Seis expertas opinan y sugieren: Myrna Flores, Rosanna Reyes, Desiree del Rosario, Margot Tapia, Clara Luna, Susi Pola
En República Dominicana, hasta septiembre de este año habían sido asesinadas 108 mujeres. Se reconoce públicamente que la violencia de género es una pandemia y existe una cierta alarma formal porque el país hubiere sido clasificado a mediados del 2007 como el 6to. de mayor número de feminicidios después de un estudio del Centro Reina Sofía de España.
Pero quienes se preocupan por el problema ni disponen del presupuesto ni acaban de encontrar los caminos necesarios para subvertir un orden de cosas que, al parecer, tiene su raíz más honda en las relaciones de poder que otorga privilegios a los varones, acompañadas de patrones de identidad nacional que convalidan la violencia a escala más amplia:
“Somos un país violento – afirma con gesto severo la joven magistrada Rosanna Reyes - . Y a mayor violencia generalizada, mayor violencia contra la mujer. Eso es indiscutible”– dijo.
Rosanna es la mujer de más alta responsabilidad en el ámbito de la justicia, como Procuradora General Adjunta para Asuntos de la Mujer, aunque se ocupa también de la problemática de la criminalidad.
Su criterio se une en esta página al de otras 5 mujeres prominentes que empeñan parte de sus vidas y casi todo su talento en luchar contra la “pandemia” que debe y puede ser curada.
Susi Pola, abogada feminista, autora de dos libros sobre feminicidios y muy conocida por casi tres décadas de defensa de las abusadas.
Ella opina aquí sobre cierta tendencia al suicidio que se observa en los criminales: “La posibilidad de que feminicidas desistan de vivir una vez que ya no tienen “la razón de su vida” que es controlar a una mujer en especial. Eso piensan masculinistas como Mickel Kaufmann que destacan el factor ideológico de una masculinidad así entendida .
“Matar y luego matarse, o matar por despecho amoroso – agregó - se da en nuestro país en porcentajes muy altos: hay muchos más hombres que mujeres suicidas. Esas violencias ampliadas forman parte de la triada masculina de agresiones: a otro hombre, a la mujer y luego a sí mismo”.
Más de un centenar de mujeres enviadas a los cementerios en lo que va de año, con la secuela de trescientos huérfanos más es un indicador de serios niveles de barbarie.
Unos y otros son muy jóvenes…
Myrna Flores Chang es la coordinadora del Proyecto Violencia Basada en Género que se desarrolla a partir de PROFAMILIA, organización estrechamente vinculada con varias problemáticas sociales,
entre ellas ésta. Para Myrna, lo más preocupante es que sean muy jóvenes tanto los perpetradores de la violencia como las mujeres asesinadas.
Ella se siente muy inquieta porque no haya una campaña dirigida a los y las jóvenes, y a propósito recordó que este año se conoció por primera vez una situación de acoso escolar que concluyó con el feminicidio de la muchacha por parte de su profesor.
“No valieron las denuncias –comentó – para que se tomara carta en el asunto. Siempre se minimiza la violencia si no hay de inmediato un daño físico tangible. Eso en un país donde el 44 % de las jóvenes considera que no tiene iguales derechos que los hombres, en que el 13 % de los jóvenes justifica que el hombre le pegue a la esposa; y en que el 50 % considera que el hombre tiene derecho de sancionar a la esposa si se niega a tener relaciones sexuales.
“Hay el gran vacío de una campaña en todos los medios de comunicación para que especialmente la población joven tome conciencia de sus derechos, de que éstos son irrenunciables y que deben ser protegidos por el Estado”.
Si bien la socióloga tiene razón, lo cierto es que ha habido un cierto avance en el tratamiento de los medios a la violencia de género. Una evidencia es que en la casi totalidad de las publicaciones, el asesinato es nominado como feminicidio; lo otro, que en algunos reportes de crónica roja el agresor no es ya calificado como hombre celoso sino como abusador. En ello hay que anotar reconocimientos a la Red Dominicana de Periodistas con Perspectiva de Género y esta revista A Primera Plana insistente en explicar cómo el lenguaje inculpa o exonera a los agresores.
Trascender el ámbito de la sanción
Desiree del Rosario, abogada, quien se empeña y desempeña dentro del Centro de Estudios de Género de la Universidad INTEC:
Ella considera que la violencia de género “es hasta ahora ignorada en las prioridades nacionales. Como problema de salud y como problema social grave hay que trascender el ámbito de la sanción.
“A pesar de cientos de denuncias y del drama que es la violencia, las coordinaciones concretas que permitan detectar la violencia en los centros médicos están aún por establecerse”.
La destacada profesora y jurista se inquieta con sobrada razón porque la violencia intrafamiliar acaba con más vidas que la callejera y surgen otras, “que ni siquiera están en las leyes como lo es la violencia económica, mecanismo de control de muchos hombres. Esa violencia no se calcula ni aparece en las estadísticas que hablan de aumento o disminuciones”.
Caminos que se abren
Aquelarre es el Centro de Apoyo a la Mujer Maltratada que en los últimos tiempos se ha ocupado en Los Alcarrizos, el populoso municipio de casi 200 mil habitantes, de poner en marcha un programa de “municipalización” para la prevención de la violencia.
Su directora, la psicóloga Margot Tapia, posee un larguísimo historial en defensa de la mujer, en particular para los casos de violencia. El mérito de este empeño actual está, sobre todo, en que el proyecto envuelve a todos los entes beligerantes en la comunidad, desde el municipio hasta los grupos de vecindario:
“Es que estamos convencidas de que enfrentar este problema no depende de una persona ni de sus buenas intenciones sino de estructuras y mecanismos que sean realmente efectivos, y de estrategias y actividades coordinadas entre sectores vinculados”:
Una de las pretensiones de Margot Tapia es que en este concejo municipal prevalezcan los contenidos y no las personas.
“Para evitar lo que siempre pasa, que se hacen grandes inversiones en capacitación y cuando cambia el gobierno cada cuatro años cambian a todas las personas. Estamos trabajando contra eso, y avanzamos”.
La mirada oficial
Es de Clara Luna, una abogada que se formó en la brega de fiscalías provinciales y fue creciendo por méritos propios. Ella es la directora de Defensoría de la Secretaría de Estado de la Mujer. Funcionaria de múltiples iniciativas. Lo más reciente y valioso de cuanto ha impulsado en términos de luchar contra la violencia de género es la creación de una Red Nacional de Defensores y Defensoras de las Víctimas quienes, en principio, trabajarán por voluntariado, aunque la directora piensa que con el presupuesto del año entrante podrían ser contratadas: “aunque no les estamos prometiendo nada”, subrayó. ¡Y suman nada menos que 265 los y las dispuestas”.
En República Dominicana existe una Ley de Casas de Acogida, de las cuales hay dos. Esa ley, la 88-03, tiene un artículo que destinaría el 1 % de los montos del pago de multas por tenencia ilegal de armas y por violencia al sostenimiento de esas instituciones. Pero esta disposición no se cumple.
Según Clara Luna, en esto está centrado uno de los esfuerzos actuales de la Secretaria de Estado, Flavia García. De lograrlo, la lucha contra la violencia de género saldría un poco de la situación de precariedades extremas que padece y podrían abrirse en muchas regiones del país Casas de Acogida “donde la mujer pueda refugiarse con sus hijas e hijos, tener un abogado, y la asistencia necesaria para el proceso. Porque lo que ocurre – explicó Clara – es que la mujer se desanima con las dificultades y deja la querella, entonces regresa donde el agresor, revictimizada y mucho menos empoderada; y el ciclo se repite hasta que un día el hombre la asesina”.
“El otro paso es someter un proyecto de ley para que el estado asuma la atención de las víctimas. Si no hay un compromiso, entonces va a repetirse la misma apatía, la misma indiferencia y ellas van a seguir muriendo en manos de los agresores”.
Clara Luna piensa, sin embargo, que no hay más violencia este año sino un aumento del número de mujeres que acuden a los destacamentos, a denunciar, a los lugares donde ellas tienen que ser atendidas”.
Iniciativas hay muchas para enfrentar la violencia contra la mujer en República Dominicana. De hecho, cada una de las casi 60 organizaciones y grupos que trabajan contra ella tiene su propio plan de actividades. Tal vez un enrumbe y una articulación mayor pueda emerger de lo que contó Rosanna Reyes, la Procuradora:
“Estamos instrumentando un Observatorio de Violencia contra la Mujer. Al realizar un monitoreo ininterrumpido, yo puedo detectar dónde están los errores tanto del Ministerio Público como de la Policía”.
Subsanar errores y garantizar atención, refugio y defensa para las mujeres violentadas puede ser un paso serio para, al menos, una disminución sustantiva. Falta saber si no va a fallar la voluntad. (Mirta Rodríguez Calderón, Portal de Isis Internacional).
Vota por este artículo: Votar (0) >> ¿Qué es esto?
Para agregar sus comentarios a este artículo, favor acceda con su cuenta de usuario. Si aún no tiene una, puede registrarse de manera gratuita. |