El movimiento social se ha visto motivado y dando cuenta de ello mediante asistencias masivas tanto a las vistas públicas en el Congreso Nacional como a conferencias donde han hablado sacerdotes, juristas, periodistas, médicos y médicas, y figuras de disciplinas como la literatura, la sociología, la psicología, la teología, y también monjas y gente laica, cada quien con sus razones.
El movimiento social se ha visto motivado y dando cuenta de ello mediante asistencias masivas tanto a las vistas públicas en el Congreso Naciconal como a conferencias donde han hablado sacerdotes, juristas, periodistas, médicos y médicas, y figuras de disciplinas como la literatura, la sociología, la psicología, la teología, y también monjas y gente laica, cada quien con sus razones.
También lo han hecho personas de la sociedad política, para bien y para mal, desde la mirada de la defensa de los derechos humanos de las mujeres y la potestad que les asiste para decidir sobre su cuerpo.
Los enfrentamientos verbales ha puesto de manifiesto las razones y las sinrazones.
Los segmentos más retardatarios culpabilizan a las mujeres, las llaman criminales y las condenan al parto obligatorio no importa si ha sido violada, víctima de incesto, si peligra su vida, trae un cigoto malformado, o si ella no tiene condiciones para sostener su embarazo y, sobre todo, a un hijo o hija. Ellos y ellas utilizan argumentos sin matices e imposiciones desde las iglesias católica y evangélicas.
Las conductoras y promotores por el derecho de la mujer integrantes de la Coalición por un Código Penal Moderno y Consensuado se han manifestado de manera muy convincente. Su trabajo de difusión ha sido convocante a la reflexión: ¿Qué le pasa a Niní, qué a Tati o a Juana? son las preguntas que acompañan a la descripción de situaciones difíciles donde la mujer tiene que tomar una decisión que es sólo de ella. Es en ese momento cuando necesita, y es justo que cuente, con el apoyo social y con las seguridades clínicas que el Estado debe garantizar.
Como lo dicen las mexicanas que ya han conseguido la despenalización total en el Estado de México: “que la mujer decida, el Estado garantice y la iglesia se calle”.
En plena vista pública, un pastor evangélico hizo al resto de los participantes el siguiente comentario: el alma del que estaría por nacer está salvada, a quienes tenemos que salvar es a las mujeres.
La discusión sobre este tema tan espinoso no está concluida. Todo parece indicar – después de la entrevista de varias feministas con Julio César Valentín, presidente de la Cámara de Diputados, y con la Comisión de Mujeres del Congreso, que la adopción del nuevo Código Penal no va a producirse sino hasta después de las elecciones de mayo.
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