En diciembre pasado la detuvieron en Quintana Roo, el estado mexicano donde vive y trabaja acusada de difamación por Kamel Nacif, un empresario cómplice de un pederasta, Jean Sucar Kuri (detenido por ahora en Arizona, EE.UU.) a quienes Lydia había denunciado en su libro “Los Demonios de Edén” , editado el pasado año por Mondadori.
Lo que se orquestó entonces contra la periodista que en abril del 2004 estuvo en Sto. Domingo y Santiago de los Caballeros para facilitar el taller convocado por Redgénero "La mochila que no se queda en la redacción", lo sintetiza en estos términos el colega Julio Pomar, de Argen Press: "… Lydia Cacho fue secuestrada 'legalmente' por policías poblanos en Cancún, el 16 de diciembre de 2005, con el apoyo de agentes judiciales de Quintana Roo, y trasladada por carretera a Puebla, a mil kilómetros de distancia, en condiciones infamantes, con el ánimo de castigarla por presunta difamación. Incluso, Kamel Nacif había preparado, valido de sus influencias y complicidades en el ámbito de la administración judicial poblana y el gobierno de la entidad, encabezado por Mario Marín, (el 'gober precioso' según lo bautizó Nacif por teléfono) que ella fuera violada por otras reclusas y celadoras, para 'escarmiento', según revelaron conversaciones telefónicas grabadas entre el empresario y uno de sus contactos cómplices entre las autoridades del penal. La propia Lydia Cacho escribió en el prefacio a la segunda edición de su libro, que 'lo que se orquestó fue una orden de aprehensión artificial para tener la posibilidad de inflingirme el mayor castigo posible; una especie de vendetta por haberme atrevido a hablar de los poderosos. El traslado, el despliegue desproporcionado de recursos policíacos, la tortura física y psicológica y el típico 'sabadazo' que intentaban aplicarme formaron parte de una maquinación que sólo puede explicarse por la 'compra' de la justicia por parte de un particular a fin de afectar a una periodista defensora de los derechos humanos'. El 'particular' aludido por ella es, precisamente, Kamel Nacif. "Ni un segundo me arrepiento de nada y no voy a detenerme…" La campaña de infamias y denuestos contra la periodista había comenzado mucho antes, desde que ella asumió como sentido de su vida la defensa de los segmentos desfavorecidos de la sociedad, de las mujeres violentadas, para las cuales creó junto a valiosas colaboradoras, en Cancún, el Centro Integral de Atención a la Mujer (CIAM) donde en su momento estuvieron acogidas con sus mamás niñas abusadas por Succar Kuri. Periodista de largo y brillante ejercicio, ganadora del Premio Estatal de Periodismo 2002, las trampas que el proceso contra Lydia ha registrado, suscitaron una ola creciente de solidaridad desde todas partes del mundo, al mismo tiempo que el reconocimiento y el homenaje de colegas y de instituciones de derechos humanos en su país y en otros. En RD, una comisión de mujeres visitó a la embajadora Isabel Téllez desde que se conocieron las amenazas de muerte contra la periodista, para solicitarle que su gobierno garantizara las protecciones del caso. En carta personal a una de las fundadoras de la Red Dominicana de Periodistas con Perspectiva de Género, Lydia ratifica la vocación esencial de su vida: "La semana pasada tuve mis primeros careos en el juzgado de Cancún. Está adentro de la Cárcel, entrar es un mal recordatorio. Ha sido muy difícil, en verdad …El miércoles tengo careos con Kamel Nacif y con "Juanito" Naked el viejo que planeó mi violación y tortura en la cárcel. En verdad hago acopio de toda mi fuerza… Ni por un segundo me arrepiento de nada y no estoy dispuesta a detenerme. A manera de argumento para mi alma me digo, a solas y antes de ir a dormir, que debo ir guardando en la memoria, consignando en papel el proceso por el que pasan las víctimas del sistema, todo… : el jurídico, el emocional, el social. Tengo la idea - tal vez infantil - de que si lo miro todo, lo escucho todo y luego intento contarlo, tal vez logre hacer entender a más gente porqué no funciona la justicia en este país, porqué tenemos miedo del sistema, porqué México nos castiga por hablar, por salir a la calle, por atrevernos a decir no. Tal contarlo me salve del hastío de la i m p u n i d a d . Ahora más que nunca se porqué llevo años afanada en invocar y promover la sororidad entre mujeres, con mi equipo, en el CIAM, con mis amigas... porque el amor y la dignidad de ser mujeres nos salva, nos nutre y nos da fuerza. Porque de verdad, de verdad, nadie merece que su país le cobre por existir, por añorar una vida digna y en paz. … Cuando me quejaba de niña por tanta indignación que me daban las injusticias, cuando en la adolescencia lloraba con mi Madre y le decía que no quería vivir en un mundo tan cruel, que porqué tenía yo esa habilidad para percatarme de todo lo que pasa a mi alrededor, y porqué me importaba tanto el dolor de las demás personas, ella siempre me decía que la vida me preparaba para algo importante, que tenía que descubrir qué era ese algo. Si ella estuviera viva, seguro me repetiría sus palabras, y yo volvería a preguntarle ¿para que Mamá? Y seguro ella tendría una se sus respuestas sabias, que me hacen mucha, pero mucha falta. Ahora más que nunca me siento orgullosa de que nuestro modelo del CIAM no fuerce a las mujeres y a menores a declarar, que se centre en su desarrollo de herramientas y los procesos de empoderamiento psicológico y emocional. Pasar por toda la violencia de un juicio, es tanto como someterse a una tortura para demostrar que no mere ces ser violentada y sometida, que has dicho la verdad. Y entonces el Estado te cobra la factura por hacerte escuchar, por tener derechos… por ser humana. Sólo sé que me mueve un sentimiento profundo y sólido: la convicción de que tengo el derecho a ser feliz, a vivir tranquila, a que vivir en mi país no sea un peligro ni para mí ni para otras mujeres y niñas El proceso podría tener otro final Un despacho de Rafael Maya desde CIMAC Noticias, el 8 de julio refería las expectativas de la abogada defensora Verónica Acacio, con respecto a lo que puede ocurrir finalmente en este proceso que deberá concluir en noviembre: Verónica Acacio recordó que en la audiencia de esta semana ante el Juzgado Primero de lo Penal, con sede en Cancún, Quintana Roo, la periodista defendió su derecho a no revelar los nombres de las víctimas de la red de pornografía infantil, con base en la Ley Reglamentaria sobre la Libertad de Prensa, y los artículos sexto y séptimo constitucionales referentes a la libertad de expresión. Lydia Cacho -relató la abogada- se negó además a proporcionar los nombres de las víctimas con el fin de resguardar su seguridad e integridad. La defensora legal de la periodista confió en que la sentencia del caso será favorable para su clienta, toda vez que se ha demostrado ante el juez que fueron vulneradas sus garantías individuales. Verónica Acacio advirtió que en caso de que Lydia Cacho sea favorecida en el juicio, la periodista podría demandar a Kamel Nacif -conocido como el "rey de la mezclilla"- por los delitos de secuestro, tortura, perjuicios y daño moral. Asimismo, adelantó que si el gobernador de Puebla, Mario Marín, es desaforado y si la Procuraduría General de la República confirma que la voz del mandatario aparece en la
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