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Por Mirta Rodriguez Calderon
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Entretanto el mes de septiembre
verá en todos los diarios del
mundo a una mujer árabe, Haya
Rashed Al Califa, embajadora
de Bahrein, presidiendo la
Asamblea General de Naciones
Unidas. En ese podio se mantendrá
durante todo el 61 período
de sesiones. Al reportar la
noticia la agencia CIMAC citó a
Haya Rashed en palabras que
evidencian claramente su conciencia
de género.
Al referirse a las injusticias que sufren las mujeres en muchas partes del mundo la diplomática declaró que "el sufrimiento de ellas me lleva a trabajar en la búsqueda de soluciones adecuadas para aliviar sus penas". Haya es una de las dos abogadas con una sobresaliente labor en Bahrein en defensa de los derechos de la mujer en la Corte Islámica. Esto de tener conciencia de género y proclamar su condición en todas las circunstancias oportunas constituye un fuerte elemento de proselitismo frente a algunas mujeres políticas que, cuando llegan a puestos de poder, actúan desde ellos como han visto que lo hacen los hombres. De ahí que la académica mexicana Marta Lamas haya subrayado más de una vez que "un cuerpo de mujer no garantiza un pensamiento de mujer". Ejemplo excelente de esta conciencia es la chilena Michele Bachelet que no solo durante su campaña, sino también en su cotidiana manera de dignificar su condición suele repetir una y otra vez su frase màs paradigmàtica: "palabra de mujer", tras declarar que "digo lo que pienso, hago lo que digo: palabra de mujer". Hace apenas tres semanas, el 7 de julio Michelle tomo una decisión trascendente y lo proclamó al rechazar la propuesta de una comisión de su propio gobierno para aumentar a 65 años la edad de jubilación para las mujeres:"Yo soy mujer, tengo hijos y he trabajado toda mi vida, y después del trabajo he tenido que llegar a mi casa a seguir trabajando, así que no me tienen que contar lo que significa trabajar y ser mujer en una sociedad como esta", dijo categórica al ser consultada por los medios. Subrayó seguidamente que su mensaje está dirigido a tranquilizar a la mujer chilena. "Esta Presidenta no va a tomar ninguna decisión que pueda precarizar su situación a la hora de jubilarse", recalcó la mandataria poniendo fin a las especulaciones sobre el tema. El ejemplo que emana de esta conducta alcanza también a las dominicanas a quienes Michelle Bachelet dedicó una foto justo el día antes de su toma de posesión, cuando Magali Pineda se lo pidió: "Un gran abrazo; fuerza y energía para todas las mujeres de República Dominicana", fue la inscripción y el deseo de la primera chilena que consigue la máxima investidura en un país tradicionalmente conservador.
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Mirta Rodriguez Calderon |
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