Todo en esta película es escalofriante. Partamos del título: Te doy mis ojos. Corresponde a una escena de la película en la que la pareja, después de hacer el amor apasionadamente, tras una reconciliación, descansan abrazados en la cama. Él sostiene el cuerpo de Pilar, con sus brazos protectores, y ella, de espaldas, tiene la mirada perdida. Ella se gira, y le mira hacia arriba, claro, (cada detalle en la película es sumamente gráfico y denota esta relación enfermiza de poder). ‘Te doy mis labios... te doy mis manos... te doy mis ojos’, le dice Pilar a su esposo. Ella le ofrece un órgano tan vital como los ojos, con los que Pilar podría descubrir un mundo más allá de la tragedia que vive bajo las cuatro paredes de su casa, donde su marido, cada vez que llega del trabajo, le intenta demostrar que ella está ahí para servirle, para darle placer. Es decir, ella existe sólo y exclusivamente en relación con él. Pilar, por sí misma, no existe. Ni oye, ni puede hablar, ni ve,... porque estos derechos se los ha apoderado su esposo.
La película Te doy mis ojos, de la directora española Iciar Bollaín, aborda el tema de la violencia de género e intenta adentrarse en la psicología del maltratador. Las miradas de rencor, ira y odio, de él, se entremezclan con las de miedo y sumisión de Pilar a lo largo de toda la película. Desde el inicio, donde vemos a Pilar correr de noche en zapatillas de casa, entre las estrechas y, a esas horas, vacías calles de Toledo, la protagonista del filme intenta huir en sucesivas ocasiones de su marido, al que quiere, pero quien la hace sufrir, la violenta y la humilla. La directora de Te doy mis ojos, Iciar Bollaín, ha llevado a la gran pantalla la historia de una pareja que protagoniza y padece la violencia de género. La historia que Bollaín nos presenta no tiene mérito únicamente por abordar un tema que afecta a miles de mujeres en todo el mundo y que, hasta hace relativamente poco tiempo, ha estado silenciado y reducido al ámbito doméstico, donde se ahogaban los gritos de aquellas mujeres que estaban siendo maltratadas y asesinadas. A mi parecer, el éxito de Te doy mis ojos clara triunfadora de los últimos premios Goya radica en que las imágenes y la historia en su conjunto de Pilar y Antonio hacen retorcerse en la butaca del cine atodos y todas las espectadoras, a hombres y a mujeres por igual, sin necesidad de mostrar escenas explícitamente violentas. La sutileza del lenguaje fílmico de Iciar Bollaín consigue hacer más cercano este drama. Te doy mis ojos propicia una reflexión sobre la violencia de género. En la película, Pilar y Antonio intentan solucionar sus ´problemas de pareja´, como se ha visualizado en el pasado este problema que tiene un componente más social y cultural, por lo que reducirlo a la pareja es una manera de eludir responsabilidades y, por tanto, no tomar las medidas necesarias para combatirlo. A mi parecer, Bollaín presenta la violencia de género desde una perspectiva más amplia, donde tiene cabida, de forma simultánea y diferenciada, el proceso que vive la mujer que quiere salir del infierno en el que vive y el de su pareja, el agresor y causante de esta situación. En este sentido, Pilar intenta crear espacios nuevos en los que verse y sentirse como una persona completa, protagonista de su vida. Su nuevo trabajo en el museo le abre un mundo en el que comienza a destacar, a ilusionarse por el arte y a ver que es buena y respetada por lo que hace. Además, en este espacio, ella es dueña de su mirada. Lo que sus ojos ven en las obras de arte es tomado como referencia por quienes visitan el museo. La mirada de Pilar vuelve a brillar, lo que irrita aun más a su esposo y hace que las represalias sean mayores. Antonio decide ir a una terapia en grupo con un psicólogo, para analizar las causas de su agresividad dirigida a su esposa. La cinta de Iciar Bollaín intenta, de esta manera, introducirse en la psicología del maltratador. Este proceso es peligroso, a mi parecer, ya que se corre el riesgo de acabar desculpabilizándole si se le llega a considerar simplemente un enfermo. Pero Bollaín lleva su película justo al límite, ya que consigue humanizar a ambos personajes, pero sin dejar de ver y mostrar la relación entre ambos protagonistas como una relación desequilibrada e inequitativa de poder, en el que él ejerce violencia contra su pareja para someterla y demostrar su autoridad. Quiere apoderarse de sus ojos, de su mirada. Vota por este artículo: Votar (0) >> ¿Qué es esto?
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