Así se escribre con perspectiva de género PDF Imprimir E-Mail
Por Mayra Pichardo   

Image La perspectiva de género es un planteamiento de acción para lograr el empoderamiento de la mujer en una sociedad que históricamente la ha relegado a un segundo plano en todas las esferas de desarrollo. Así como amplia es la discriminación, también lo es el alcance de la perspectiva de género como alternativa de emancipación. Y es que trasciende desde los más sofisticados hasta los más elementales y cotidianos aspectos sociales de sustentación de la inequidad.

Una de esas esferas sutiles, pero certeras, en que opera la inequidad genérica, son los medios de comunicación social, a través de los cuales se transmiten modelos de referencias y se contribuye a la perpetuación del orden social establecido. El periodismos se convierte, entonces, en una herramienta eficaz para contribuir a propiciar cambios.

El asunto está en cómo hacer periodismo con equidad. Para escribir con perspectiva de género se precisa ser crítico o crítica en los planteamientos y análisis de los acontecimientos y, buscar las causas y repercusiones de los hechos, tomando en cuenta todas las dimensiones sociales. Esto es justamente lo que hace Graciela Azcárate en su artículo ”Sólo voces...ni una sola palabra 9:52 PM”, a propósito del manejo que han hecho los medios de comunicación en relación al incendio ocurrido el 30 de diciembre pasado en una discoteca en Buenos Aires, Argentina, en la que murieron 189 personas, incluidas jóvenes madres y sus hijos.

En el referido artículo, la periodista vincula un problema de población y salud no resuelto por las autoridades competentes, con elementos culturales alternativos propios del pueblo argentino, creados en un largo proceso de búsqueda de la dignidad humana y ciudadana. En tal sentido escribe: “En la Argentina, como mínimo, una de cada diez familias es extremadamente joven, ya que el 15 por ciento de los bebés argentinos nacen de madres menores de 20 años, según datos del Ministerio de Salud de la Nación. Dentro de esas familias adolescentes, hay un mundo de familias rock, “expulsadas y alejadas a la vez, del modelo televisivo papá sale del banco/mamá sale del tenis/nenenena salen del colegio/se suben a la camioneta con DVD trasero y parten en busca de un verano para saltar las olas en paz”.

“Algunas de esas familias rock murieron incineradas en la tragedia de República Cromañon, en la que más de 189 personas, de las cuales 75 eran mujeres, desaparecieron víctimas del desamparo nacional además de 10 chicos de entre 10 meses y 10 años que habían ido junto a algunos de sus padres o familiares”. Se observa cómo la comunicadora establece una correlación entre las causas del hecho y las injusticias provocadas por una sociedad clasista en la que despoja a inmensas cantidades de ciudadanos y ciudadanas de derechos tan elementales como la recreación.

Prosigue Graciela Azcárate: “Ernesto Che Guevara decía de la Argentina que era un país de una hermosa fachada pero perverso y terrible en su contracara, en el libro “The farmer” de Jorge Rivera, este le hace decir a Juan Manuel de Rosas en el exilio de Inglaterra: “Siempre podré contar con la inconmovible y habitual cobardía de los Argentinos” Al más puro estilo del “yo no fui” el síntoma argentino se manifestó en empezar a trasladar a los papás y mamás adolescentes heridos y fallecidos del rol de víctimas al de culpables”.“La palabra filicidio, en boca de ciertos periodistas, resume la postura de acusar de asesinas a las mamás que llevaron a sus hijos al recital de Callejeros, el 30 de diciembre pasado. Cabe preguntarse en la responsabilidad de los adultos tanto padres, profesores, empresarios, instituciones gubernamentales: Qué hace la sociedad para evitar el embarazo adolescente y porqué supone que las adolescentes de 17 años deben convertirse en mujeres con conductas ejemplares y maduras de señoras de 35 años? Los medios de comunicación, tratan de impulsar la demonización de la familia rock como la mejor forma de exorcizar la sensación de potencial tragedia y de responsabilidad compartida”.

En estos párrafos la periodista deja al desnudo la doble moral del Estado y de otros sectores, los cuales lejos de asumir corresponsabilidades en la tragedia por no haber cumplido sus roles y responsabilidades, transfieren las causas al ámbito individual, culpando a las madres jóvenes de las muertes de sus hijos y de las de ellas mismas. Platea cómo los medios de comunicación social manipulan la percepción y postura de la población ante un determinado hecho, al hacer un manejo clasista y sexista de las informaciones, con lo cual reproducen los patrones de pensamientos machistas que hacen a las mujeres responsables absolutas del bienestar de los hijos e hijas, así como madres abnegadas capaces de sacrificar sus necesidades y anhelos. Así se escribe con perspectiva de género.


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