El III Foro Social Mundial concentró a más de cien mil personas en Porto Alegre, Brasil en enero pasado, reunió a 20,763 delegados y delegadas de casi seis mil organizaciones de 150 países y fue escenario de más de 1,200 talleres y seminarios abogó por la democratización de los medios de comunicación y por la creación de un observatorio mundial de los mass media.
Dentro del panel “Democratización de los Medios de Comunicación” hubo un balance del foro y el impacto que ha tenido en los medios en Brasil, por cuanto ha generado un proceso que visualiza una mayor democratización de algunos y el surgimiento y fortalecimiento de medios alternativos. Un 40 por ciento de talleres, en el eje No. 3 de la reunión, abordó la cuestión de los medios de comunicación, el arte y la cultura, y hubo planteamientos específicos en el primer ítem, como en el caso de Venezuela, donde se afirmó los medios han sido una especie de dictadura que juzga mal al gobierno, lo que ha incidido de manera brutal en la opinión de una gran parte de las ciudadanas y ciudadanos. Se destacó en este proceso el papel de la prensa alternativa como resistencias a estas opiniones. Otra de las ideas que prevalecieron en este eje en el tema de la cultura fue la necesidad de que las y los intelectuales asuman roles de reafirmación de utopías. Igualmente se planteó la necesidad de definir estrategias para que los medios de comunicación se regulen, sin que esto coarte la libertad de prensa, y que las empresas que poseen las corporaciones de comunicación funcionen con nuevos valores más respetuosos de la diversidad cultural. Se expuso, igualmente, la importancia de desarrollar instancias de vigilancia a los medios que poseen el poder, pero que sea a través de un mecanismo desde la ciudadanía. Y en cuanto a los temas en que se dieron convergencias están los siguientes: Visualizar la democratización de los medios de comunicación como un derecho a la comunicación, más allá del artículo 17 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Al respecto, hubo consenso en que para lograr la democratización de la comunicación es importante la democratización de la sociedad y de la participación ciudadana; concebir la democracia como un conjunto de bienes simbólicos, públicos y sociales, para lo cual es importante la democratización de los espacios. Asimismo se planteó la conveniencia de apropiar el derecho a la comunicación para el resto de los movimientos sociales y para las y los ciudadanos. En ese orden, hubo un llamado a la resistencia activa de los medios independientes y por la creación de observatorios más colectivos. Y en lo que se consideró como maduración del derecho en el Foro Social Mundial, se propuso la definición de una agenda social de la comunicación.
Al respecto se puso énfasis en que la democratización de la comunicación no sólo significa confrontar la manipulación y distorsión de la información, sino enfrentar las condiciones de control de las corporaciones. “Es necesario dice otro de los puntos de convergencia impulsar el desarrollo de un pensamiento crítico, plural y diverso, así como democratizar los medios para que interpreten al conjunto de actores sociales. En otro ítem hubo consenso en considerar urgente la definición de políticas que garanticen la independencia de las fuentes y el acceso democrático a las tecnologías. Se llamó a la creación de medios públicos, controlados por la sociedad civil, así como al fortalecimiento de medios alternativos, para lo cual se propusieron dos caminos estratégicos: La creación de un observatorio mundial de los medios de comunicación. Hacer más esfuerzos colectivos para definir y aplicar la agenda social de la comunicación. En el panel sobre nuevas tecnologías digitales se destacó la importancia de tener acceso libre a nuevas tecnologías digitales, para lo cual se considerarán las barreras comerciales, culturales y sociales, a fin de trabajar por su eliminación. En esta cuestión, se incluyó no sólo el libre acceso a las tecnologías, sino el tipo de conocimiento que se difunde. Al respecto, hubo consenso en que los sistemas educacionales, gobiernos locales y nacionales y otras autoridades tienen un rol que cumplir para generar conocimientos apegados a la realidad social, económica, cultural y política de los países desde las y los diversos actores sociales. Se planteó también la importancia de impulsar la existencia de un software libre para las pequeñas empresas, comunidades, movimientos sociales y organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro, para promover contenidos alternativos. Otra convergencia se dio alrededor de la cuestión de los idiomas, en la que se resaltó que hay un dominio de los idiomas inglés y francés, por lo cual es necesario abrir otras posibilidades para encarar este problema. Al respecto se plantearon varias estrategias: impulsar los derechos intelectuales y culturales, premisa fundamental para la democratización digital y hubo cuestionamiento al derecho de copia, bajo el argumento de que impide el intercambio. Y se señaló la responsabilidad que tienen las grandes empresas, como Microsoft, para democratizar el acceso a las tecnologías, a mas de que se cuestionaron los elementos éticos y de distribución de estos bienes. En la mesa redonda que abordó el tema de la diversidad lingüística y cultura se explicó que diversidad cultural no es lo mismo que biodiversidad, precisándose que mientras la última se refiere al cuidado de los recursos naturales, la diversidad cultural implica dinámicas, transformación. Por tanto se añadió el esfuerzo es doble y es urgente el diálogo entre culturas y resistir las culturas dominantes. “No es lo mismo dice otro punto de acuerdo cuando hablamos entre las fronteras culturales que cuando hablamos de las fronteras entre los Estados. Hay que defender la idea de que ninguna nación es única. Fenómenos como la migración han cambiado la situación cultural y social de los países y han creado nuevas culturas. El diálogo entre culturas implicará resistencias, no sólo para preservar parte de las culturas, sino para promover otras nuevas. Eso es lo que dará riquezas y poder a los pueblos”. Los aspectos legales alrededor de esta cuestión fueron objeto de discusión y se llegó a la conclusión de que la autonomía para lograr el desarrollo de las culturas implicará abordar el tema de los derechos económicos y propugnar por una justa distribución de las riquezas, que se contemple en las legislaciones. Tras considerar necesario apoyar las producciones culturales más amenazadas, se sostuvo que en el presente todas las culturas están en peligro, con excepción de Hollywood. Según este punto de vista, los medios que controlan todo están en Estados Unidos, por lo cual se da un único mensaje cultural. “El monoculturalismo es en gran peligro. Hay una macdonalización de la cultura”, se afirmó para, de inmediato, propugnar por la adopción de reglamentos en los diferentes Estados nacionales. Sobre esa cuestión se planteó la necesidad de contrarrestar la comercialización y liberalización de la cultura, “pues la cultura no es mecánica, no se puede considerar dentro del mercado”, y por tanto, la Organización Mundial del Comercio no debe decidir al respecto. Luego de sostener que el multiculturalismo debe ser una propuesta común, una práctica común dentro de esta batalla cultural, se llegó a las siguientes conclusiones: Promover la diversidad cultural y preservarla; conocer otras culturas; asumir y defender que las culturas no son mercaderías. Se resaltó, con todo, que ciertas herramientas y organismos, como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (UNESCO) cuidan por la diversidad cultural. Y en el eje sobre globalización y medios se destacó la necesidad de ver a la prensa como instrumento de lucha, por lo que se planteó la conveniencia de impulsar políticas públicas para el desarrollo de una prensa alternativa. Asimismo, hubo una postura crítica a los medios globalizados, a los que se consideró no transparentes con la información y se les atribuyó opacar, con su trabajo, las realidades locales y nacionales. Hubo consenso, además, en que se desarrolle una resistencia contra el poder homogeneizador. Y se planteó la necesidad de buscar equilibrio entre las cuestiones públicas y las privadas. Hubo divergencias a la hora de analizar la diversidad cultural, las que giraron alrededor de la pregunta: ¿es un proyecto futuro o es un proyecto con continuidad? Entre las ideas que se ponderaron en el ítem “puntos emergentes” se planteó la necesidad de luchar para convertir a los medios en instrumentos críticos, por la creación de medios alternativos y para denunciar la manipulación de la información en los medios tradicionales.
Igualmente se propugnó por crear fuentes alternativas de comunicación, foros de debates para definir estrategias y mecanismos de regulación que no limiten la libertad de expresión.
Género y diversidad
La periodista Irene León, de la agencia ALAIAMLATINA, dio su propia mirada a los trabajos del cónclave y en una crónica escribió: Coherente con los nuevos parámetros que el mismo ha sentado, al reavivar la idea de que "Otro mundo es posible", el Foro Social Mundial ha adoptado los ejes transversales de género y diversidad en su proceso, abriendo así todo un universo para el desarrollo de estrategias, propuestas, análisis políticos y prácticas de largo alcance. Las implicaciones de este compromiso revisten en sí mismas una revolución, pues están relacionadas con una refundamentación de todas las perspectivas sociopolíticas, culturales, económicas, para visualizarlas desde un enfoque inclusivo, contrario al paradigma dominante que ha tendido a ubicar al centro de prácticas y teorías el referente masculino y blanco, universalizándolo. Al colocar estos ejes transversales, el Foro Social Mundial plantea el doble reto de, por un lado, romper con las visiones y prácticas andro y etnocentristas, para transitar hacia éticas inclusivas en todos los sentidos, y, por otro, llamar a los movimientos dichos específicos a ampliar su campo de acción y propuesta, para incluir el conjunto de problemáticas sociales en sus enfoques. Asunto que, tratándose del principal espacio de articulación de los movimientos sociales y de desarrollo de alternativas a la globalización neoliberal, se transcribe en un impulso para que el conjunto de movimientos sociales evolucione hacia el desarrollo de estas visiones en el tratamiento de sus problemáticas particulares, y de todos los temas inherentes al desarrollo de alternativas a la globalización neoliberal.
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