Pilar Sánchez fue monja franciscana por doce años. Es católica y feminista militante. Forma parte de un grupo que, desde hace 20 años, aboga por una nueva manera de vivir la fe en América Latina.
Desde Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), como Coordinadora de Relaciones Interinstitucionales, denuncia a viva voz las formas de violencia que, en nombre de la religión, se cometen contra las mujeres. En una entrevista que concediera a la periodista dominicana, Carmen Imbert, para el diario Hoy, pone sobre el tapete el derecho a revolucionar la fe.
"En Perú comenzó la búsqueda y nos dimos cuenta que había espacios que demandaban actores emergentes, invisibilizados. ¿Quiénes eran los negros, los indígenas? ¿Por qué las mujeres llevaban el fardo de la culpa y del pecado, por qué eran excluidas, aunque fueran religiosas, las divorciadas, las madres solteras? Con la ayuda de la antropología, de la sociología, reinterpretamos los temas, el protagonismo de los hombres que hace que la vida de las mujeres esté en la periferia. Comprendimos que eso no puede ser, eso así no es cristiano, es herético, porque Dios quiere la igualdad en medio de la diferencia", reflexionaba Sánchez.
"No queremos mitificar el pecado original, descubrimos violencias implícitas en la Teología como otorgarle la masculinidad a Dios, como la abnegación, el sacrificio, la penitencia, únicos caminos para quitar la sexualidad grosera, pecaminosa. Las mujeres somos permanentemente abnegadas y pecadoras y por eso en ese territorio que se llama cuerpo no habita nadie más que los otros, no habito yo. Ahí me encontré con el feminismo y lo uní con la teología".
El derecho a una sexualidad sana, con derecho sobre el propio cuerpo es uno de los postulados que más conflicto le ha generado a CDD. Pero es uno de los preceptos de mayor aceptación entre la feligresía que exige cambios en su iglesia. "Millones de católicas y católicos usan el condón, los anticonceptivos, aunque con la privatización de los servicios de salud están cada vez más caros. El aborto se practica aunque se penalice el debate, de eso no se habla porque está prohibido pero se siguen haciendo."
Para la filósofa diplomada en la UNAM el nuevo rostro de la iglesia tiene que mostrarse. Y define ese rostro como uno en que la jerarquía escucha y toma en cuenta los cambios que la feligresía ya viene incorporando.
Entre las demandas de CDD están mejores servicios de salud para las mujeres (vistos más allá de los materno-infantiles) y relaciones más equitativas entre hombres y mujeres.
Pilar Sánchez es Filósofa, Diplomada en Estudios de Género de la Universidad Metropolitana de México. Fue invitada a República Dominicana por el Colectivo Mujer y Salud. CDD trabaja, hace veinte años, en América Latina, pretende exhibir un rostro diferente del catolicismo más cerca del cristianismo primigenio, igualitario, de paz y comprensión. Es una organización sin fines de lucro que realiza su trabajo gracias al financiamiento internacional público y transparente e intenta, además de transmitir su credo de igualdad y respeto, que la jerarquía católica discuta sus propuestas.
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