La otra cara de los comics PDF Imprimir E-Mail
Por Isaura Cotes   

Image "Los comics... Un tema para reflexionar", escrito por Wanda Ramírez, docente de la universidad Autónoma de Santo Domingo, plantea que este tipo de materiales se asume indiscriminadamente como un simple e inofensivo entretenimiento para grandes y chicos porque se desconocen sus implicaciones sobre la población infantil y los jóvenes. "La mayoría de las personas que ven y permiten que sus niños y niñas vean cualquier clase de muñequitos para ‘entretenerse y divertirse’ sin analizar previamente su contenido para determinar si son apropiados o no para ellos”. Para poder considerar al comic como un fenómeno de masas entiende hay que vincularlo especialmente a los niños por ser el sector poblacional más indefenso y contra el cual son dirigidos la mayor parte de los mensajes que elaboran los productores a través de los personajes de los diferentes géneros.

Otro elemento que toca "Los comics... un tema para reflexionar" es cómo con la aparición del personaje de Superman en el 1938 la industria del comic empezó a convertirse en uno de los grandes negocios de la Era Moderna, involucrando a una diversidad de especialistas de las diferentes áreas profesionales, que van desde guionistas y dibujantes, hasta músicos, artistas, psicólogos, siquiatras, sociólogos, publicistas y mercadólogos.

Con la llegada de Superman, el "salvador del planeta" y posteriormente la creación de los diferentes personajes de Walt Disney, con Mickey Mouse y el Pato Donald como figuras principales, los seres humanos de diferentes partes del mundo resultaron influidos con los contenidos de sus mensajes.

La autora reflexiona: "La distorsión de la realidad se inicia cuando a un público, sobre todo infantil, se le hace creer el mundo de fantasías e irrealidades que son promovidas en los seriales, en donde siempre los buenos salen triunfantes, y los malos son los que pierden y son castigados; y por los temas sobre corrupción social, prostitución sexual y drogadicción, que les exponen de manera inadecuada".

La fórmula maquiavélica "el fin justifica los medios" es, a juicio de la periodista, un argumento reforzado por los guionistas y productores a través de los muñequitos modernos:

Temas como los que se manejan en las series de la familia de "Los Simpsons", "La vaca y el pollito", "South Park", "Dragon Ball" y "Ranna ½", que "más que entretener con sus mensajes al público menudo y adolescente contribuyen a empeorar o deteriorar su comportamiento en la etapa de su desarrollo humano", son analizados detalladamente en el refrescante material. Igualmente en Rambo, un soldado norteamericano entrenado para enfrentar al ejército vietnamés y en los Teletubbies, cuyas expresiones verbales y corporales conducen de manera obligada y sutil a los niños y niñas a un proceso regresivo en el desarrollo del aprendizaje del lenguaje y de sus facultades psicomotoras".

No todos transmiten mensajes negativos


Esos contenidos pueden ser tan reflexivos y constructivos como los que plantean las historietas de Mafalda y otros que analiza, o tan distorsionadores de la realidad y de la conciencia de sus consumidores como la mayoría de los personajes clasificados en los géneros de los super héroes, animales humanizados, policíacos, entre otros. La autora nos describe a Mafalda, un personaje que rompe con todos los esquemas de los comics creados desde el 1865: "a diferencia del resto de los personajes de historietas no tiene como finalidad entretener o alejar de las preocupaciones de su propia realidad al espectador que la consume, sino todo lo contrario". El dibujante argentino Joaquín Salvador Lavado Trejón, Quino, obliga a sus lectores a pensar y a reflexionar acerca de la problemática que plantea sobre los conflictos sociales, políticos y económicos que vivía la América Latina, y en especial su país de origen, durante la década de los 60s".

Los cómics pueden ser educativos. Un ejemplo es la utilización de material iconográfico que hace el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) para divulgar por todo el mundo los derechos de la niñez, no sólo empleando la imagen y actitudes de la tremenda Mafalda, sino con la elaboración de una serie de personajes creados para su campaña en los que se enuncian cada uno de los derechos que tienen los niños y las niñas del planeta. Cita también, en este mismo orden, la utilización que hacen diversas organizaciones no gubernamentales de diferentes medios impresos o audiovisuales con el auxilio de los comics y dibujos animados para informar, instruir, orientar y explicar a aquellos sectores de la sociedad, con escaso nivel académico, acerca de la prevención del uso de las drogas, enfermedades infectocontagiosas, el embarazo no deseado, la no violencia, el control de la natalidad, la creación de una cultura de paz y el cuidado a la naturaleza, entre otros muchos temas de interés humano.

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