República Dominicana es de los países de América Latina con una de las tasas más altas de mortalidad materna. Al igual que en Bolivia, Haití, Honduras y Perú, se calcula un promedio de 220 muertes maternas por cada cien mil nacidos vivos. Pocas veces vemos en los medios de comunicación estas cifras, pese a que se trata de una situación que afecta a toda la sociedad. Si vamos a un archivo sobre el tema encontramos poca información publicada en los medios escritos. En este caso bien pudiera utilizarse la hemerocrítica, y el resultado de un análisis aplicado a la temática, como un elemento indicador del poco espacio que se le dedica en los medios a las condiciones de salud que no suelen ser noticiosas, o no se usan con fines políticos, como el dengue o el polio.
Pero al igual que estas dos últimas enfermedades, la muerte materna también refleja falta de políticas de salud aplicadas y una condición social deplorable. La diferencia entre las mencionadas enfermedades de la infancia y la mortalidad materna, es su tono ante los medios.
Contrario a los países más empobrecidos del continente americano, en Costa Rica, Chile y Cuba se registran las tasas más bajas a escala continental, con 35, 23 y 24 muertes maternas por cada cien mil nacidos vivos, respectivamente, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia.
La información disminuye la mortalidad materna
La información es el elemento más importante en la preservación de la salud. Las madres más instruidas se cuidan más a sí mismas y sus hijos e hijas, dice Frank Cáceres Ureña, director de Instituto de Estudios de Población y Desarrollo (IEPD).
Quienes dirigen departamentos de maternidad y medios de comunicación no están ajenos a conocer las oportunidades que implica para las madres tener información adecuada y oportuna. Saben que quien tiene la información tiene poder.
Sin embargo, difundir los cuidados durante el embarazo y después del parto para evitar la muerte, no es un tema que les ocupe. Noticiosamente no tiene valor. Pero si estas muerte maternas se produjeran en medio de un disturbio o producto de un accidente aéreo, entonces si tendrían valor noticia. Sólo hay que imaginar el titular, "220 madres mueren en accidente aéreo".
Los medios de comunicación pueden contribuir en el proceso de información, tienen el espacio y manejan la forma. Sólo faltaría la voluntad.
El hecho es que la información genera el conocimiento, y este a su vez modifica las actitudes y el comportamiento de la mujeres, su familia y la comunidad con relación a la salud materna y los riegos que conlleva la maternidad.
Otras causas no médicas
La muerte de una mujer en edad fértil (determinada oficialmente entre los 15 y 49 años) relacionada con la maternidad, es consecuencia de desventajas sociales, educativas, económicas, y culturales, pero sobre todo de género. En los países en desarrollo, la mortalidad materna es una de la principales causas de muerte de mujeres en edad fértil. A parte de otras que también se relacionen con las desventajas sociales y de género, tales como el VIH/SIDA, y la violencia doméstica.
Según Cáceres, países con alto nivel desarrollo tienen tasas de mortalidad materna de 4 ó 5 por cien mil nacidos. En nuestro país se producen 150 muertes por cada cien mil nacidos.
Otros factores que influyen la posibilidad que tiene una mujer de sobrevivir a las complicaciones del embarazo y el parto son:las condiciones sociales de las niñas y las mujeres; el acceso a los servicios de salud y de planificación familiar y su uso; la cantidad de hijos que ha tenido; la edad al quedar embarazada y el estado nutricional de la mujer desde que nace, entre otros factores.
El efecto "resonancia"
Cuando una madre muere se produce una cadena de hechos relacionados con esa muerte. Una muerte materna implica desintegración familiar, y por efecto social. En América Latina y el Caribe, al menos 50 mil niñas y niños quedan huérfanos cada año por complicaciones en el embarazo de sus madres, de acuerdo a OMS y UNICEF.
La orfandad pone en peligro su atención, protección, bienestar y a menudo su supervivencia. Los estudios realizados muestran que la mortalidad infantil es 50% más alta en niños sin madre, y que los huérfanos de madre tienen menos posibilidades de alcanzar un nivel más alto de estudios, tener buena salud y recibir una alimentación adecuada.
Según el libro “El Estado del Conocimiento sobre la Mortalidad Materna en la República Dominicana,” del IEPD, las madres que sobreviven a complicaciones derivadas del embarazo y parto, experimentan grandes sufrimientos, y muchas veces lesiones físicas y psicológicas permanentes. Cáceres asegura que una muerte materna es una pérdida psicológica, comunitaria y familiar, además de económica.
Por definición y registro
La OMS define la muerte materna como "la muerte de una mujer durante el embarazo, o durante los 42 días siguientes a la terminación de este, independientemente de la duración y el sitio del embarazo, debida a cualquier causa relacionada con o agravada por el embarazo o su atención, pero no por causas accidentales o incidentales." Así, una muerte producida por las complicaciones de un aborto inducido es una muerte materna, pues se considera que se debe al "tratamiento" del embarazo. Según Cáceres Ureña la escala nacional ronda entre las 140 y 150 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos. " Y yo insisto "ni hablar, si se agregan los nacidos muertos."
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