Altagracia Salazar, directora de prensa Supercanal "Yo creo que necesariamente se hace cualquier cosa que uno haga, quiera o no, desde una perspectiva de genero"
Ana Mitila Lora, investigadora Listín Diario "La mujer está atrapada en un círculo vicioso que impide, o al menos obstaculiza, su participación en la política"
Yolanda Martínez, conductora programa Diario Libre AM "...hay muchas mujeres haciendo política pero desde la perspectiva de las organizaciones, que son, a su vez, dirigidas mayormente por hombres"
- Es limitado el espacio que se dedica a las dirigentes políticas abanderadas de la lucha de género, en medios dirigidos esencialmente por hombres.
- Muchos candidatos y candidatas se presentan con agendas vacías de propuestas que beneficien a la población femenina a pesar de que ellas son el 52 % de quienes votan.
- Hay mujeres realmente meritorias dentro de los partidos, pero es ahora cuando están comenzando a sonar.
- El hecho de que muchas mujeres que ocupan o han ocupado puestos de poder desde la política, no reconozcan ese poder, o no lo utilicen para ocuparse de las necesidades de la población femenina, es algo preocupante.
En un país con un ambiente tan politizado como el nuestro analizar los hechos del día a día es una labor que muchas mujeres ejercen, sin caer en trampas, porque poseen una conciencia y una perspectiva de género asumida con responsabilidad.
Al conversar con las comunicadoras Altagracia Salazar, directora de Prensa de Supercanal; Yolanda Martinez, conductora de Diario Libre AM; y Ana Mitila Lora, investigadora de Listín Diario, se percibe en cada una de ellas diferentes posiciones, ángulos y puntos de vistas de ver la política nacional, pero todas tienen algo claro y en común: verla a través del cristal de su ser mujeres empeñadas en hacer lo mucho que pueden en favor de la equidad de géneros.
A la hora de pasar revista a la condición de las dominicanas y de su relación con la política, estas comunicadoras sacan a relucir importantes aspectos que van desde la falta de solidaridad de las mujeres con poder hacia las que no tienen ese poder, pasando por un inexistente llamado al voto femenino; el desconocimiento de lo que significa tener poder y su debido uso; hasta los casos de legisladoras y candidatas a cargos legislativos con agendas vacias de propuestas que beneficien a la población femenina.
Política con cara de género
Para Altagracia Salazar, quien afirma que nunca ha tenido un discurso feminista radical, necesariamente se hace cualquier cosa que uno haga, quiera o no, desde una perspectiva de género, porque cada quien tiene un punto de vista inicial que es parte de su propio ser y su propia manera de ver la vida, y no se puede escapar de eso.
Lo que no es tan fácil, considera, es que el resultado del análisis de una peronsa exprese eso, porque en todo caso depende de la formación y hasta del conocimiento que se tenga sobre algunos tópicos.
Ciertamente es posible ver la política desde la perspectiva de género, dice Yolanda Martinez, aunque este enfoque todavía está limitado a los grupos de presión. Y la cúpula dirigencial de los partidos no asume el discurso de manera formal en determinadas ocasiones: sólo cuando le resulta conveniente, Yolanda Martínez pone sobre el tapete que cuando ese discurso resulta demasiado revolucionario inmediatamente lo engavetan. Insiste en que tampoco éste es un discurso que ha permeado en los medios de comunicación, pero sí se debe analizar la política con perspectiva de género, aunque resulte más difícil, subraya.
Las dificultades, según ella, son hasta de índole práctica, porque influye el hecho de que la cantidad de mujeres que hacen política no es una cifra realmente importante, que haya trascendido de la base. Reconoce, sin embargo, que hay muchas mujeres haciendo política, pero desde la perspectiva de las organizaciones, que son a su vez dirigidas mayormente por hombres.
Prácticamente a la hora de querer entrevistar mujeres cuesta trabajo hacer la lista asegura Yolanda Martínez porque las que han llegado a posiciones señeras realmente son pocas. Y no es que no haya mujeres realmente meritorias, porque las hay dentro de los partidos, pero es ahora cuando están comenzando a sonar.
El espacio del protagonismo mediático de la mujer es muy reducido, analiza Altagracia Salazar. Dice que esto, lamentablemente, es una responsalibadad de los medios, ya que cuando una mujer es protagonista en un medio de comunicación o es una víctima o parte de alguna tontería, porque o la matan o aparece en los segmentos sociales.
De modo que si se hace un muestreo de la gente que, en términos políticos, se entrevista, el saldo va a ser una proporción 90 a 10: una de cada 10 personas que se entrevista, es una mujer. Esto en términos políticos, y si se hace en términos de la sociedad en general, Altagracia Salazar considera que no hay mucha diferencia.
Penas en la coyuntura política
La ausencia de una propuesta legislativa con perspectiva de género por parte, incluso, de algunas candidatas a cargos congresionales es la norma, no la excepción. A esa norma no escapan muchas actuales legisladoras. Lo que es más penoso en esta coyuntura política, de acuerdo con Ana Mitila Lora es, precisamente, esa falta de plataforma legislativa dirigida hacia la mujer, por parte de algunas candidatas a senadoras y a diputadas.
Es un fenómeno que impacta, explica con el rostro súbitamente afligido, porque aún es mínimo el porcentaje de las mujeres que incursionan en política con un enfoque desde su género. Hay muchas mujeres haciendo política, pero desde la perspectiva de las organizaciones, que son a su vez dirigidas mayormente por hombres. Casi ni se oye a alguien apelando al voto de la mujer.
Según Yolanda Martínez, es difícil abordar la política desde esa perspectiva si las mismas mujeres que están dentro de la política no saben, no conocen, no pueden o no han podido llegar mayoritariamente a los estamentos desde donde se hacen los cambios
Algunas de ellas (las candidatas) no se sitúan, no se asumen como mujeres, no identifican cuáles son las limitantes que han estado ahí por tradición, por cultura social, a pesar de que se han puesto en vigencia algunas leyes eso no es suficiente, retoma Ana Mitila el tema.
No basta una cuota femenina
Sobre la cuota del 33% como mecanismo de fomentar la participación de la mujer en la política, algunas personas consideran que los partidos han jugado con ésta, al colocar a las mujeres en puestos de menor importancia. De hecho, esta cuota no aumenta efectivamente la participación de la mujer en el plano político.
Al respecto Ana Mitilia Lora se pregunta y se responde: ¿Como han llenado los partidos políticos la cuota del 33%?: han puesto muchas mujeres como regidoras, muchas otras como candidatas a diputadas, de modo que todavía hay mucho que hacer. En las pasadas elecciones congresionales y municipales hubo un 25% de participación femenina en las candidaturas. Eso no asegura nada – refiere tomando en cuenta la cantidad de mujeres que fueron electas finalmente.
En 1998, las candidatas a senadoras fueron tres, de esa cantidad fueron electas dos. Ana Mitilia insiste que tomaría ese dato como un buen promedio, pero que no resulta así cuando se analiza cuál fue la cuota femenina en general, y cuántas de esas mujeres resultaron electas en total. Recientemente se publicaba la distribución que hay en la cúpula dirigencial de los partidos, resalta con energía Yolanda Martínez, y se hace obvio que las mujeres son una "minoría muy minoritaria"
Poder vs. solidaridad
El hecho de que muchas mujeres que ocupan o han ocupado puestos de poder desde la política, no reconozcan ese poder, o no lo utilicen para ocuparse de las necesidades de la población femenina, es preocupante. Ana Mitila argumenta que la mujer está atrapada en un círculo vicioso, que impide, o al menos obstaculiza, su participación en la política, sin que tenga la solidaridad de otras mujeres que han podido romper esos esquemas y han podido llegar a puestos de poder.
La mujer tiene que asumir su papel, pero también la sociedad debe asumirlo Y las mujeres que acceden a puestos de poder tienen que ayudar a que eso se haga realidad desde el congreso o desde el lugar donde estén, insiste.
Por otra parte, señala que debido a que los medios de comunicación están dirigidos mayormente por hombres, es limitado el espacio que se dedica a las dirigentes políticas abanderadas de la lucha de género. Así mismo, indica el poco espacio que se otorga a las organizaciones y fuerzas políticas minoritarias que postulan ideas que aspiran a orientar esa lucha.
En otro aspecto, Altagracia Salazar, hace referencia a la teoría y a la práctica en los medios de comunicación, sobre el estatus y el poder que confiere ser una persona pública, como periodistas y líderes en la política. Ella sostiene que "el estatus es poder..., no es lo mismo una persona que tiene la capacidad de influir en los otros que una que no la tiene, la diferencia – creo está en quienes tienen el poder y lo saben, y lo usan de la manera correcta, y las que tienen poder y no lo usan porque no lo saben…. Yo lo sé, y sé que lo tengo, y lo uso debidamente". Vota por este artículo: Votar (0) >> ¿Qué es esto?
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