Porto Alegre y Monterrey han sido las más recientes batallas de los pueblos enfrentados a los gobiernos más poderosos por conseguir la condonación de la deuda externa, la conversión del modelo neoliberal de economía en un proceso que ponga fin a la miseria por vía de redistribuir la riqueza; de que las naciones más solventes contribuyan a un Fondo de Financiamiento al Desarrollo con el 0.07% de sus Productos Internos Brutos. La crisis económica in crescendo perjudica de manera particular a las mujeres. Pero también son ellas parte sustantiva de las luchas que retan y condenan al modelo. En los más recientes foros, centenares de mujeres han hablado de sus rabias y de sus carencias, levantado sus demandas y estructurado sus propuestas. Un análisis global de estos procesos se halla en este texto:
La globalización neoliberal que, por su carácter excluyente, pone en riesgo la concreción de los derechos, coloca a las mujeres ante los retos de generar propuestas que apunten hacia una real apropiación de su ciudadanía y de participar directamente en los espacios colectivos de gestación de modelos que permitan su puesta en práctica; lo que está relacionado con la realización de cambios societales globales, que permitan el ejercicio de la igualdad, la diversidad, la justicia económica…
Con el proceso de globalización neoliberal está en juego nada menos que una reorganización de lo mundial en beneficio del capital bajo una pretendida racionalización de los recursos, los bienes, la población, el hábitat, y todo lo demás que está siendo transferido a las corporaciones transnacionales.
La suerte de las mujeres y de toda la humanidad es parte de esa transferencia y de ella resulta el desplazamiento de una visión de ciudadanía a una de consumidoras/es. Cada vez más la posición de las mujeres es calificada en concordancia con ese papel y con su posición en el mercado. No obstante, aún las posibilidades de ejercer esa ciudadanía restringida al consumo se diluye en el caso de las mujeres del Sur, pues si el 15 % de la población mundial – concentrada en los países de ingresos altos – represente el 56 % del consumo total mundial, el 40 % cohorte en la cual se ubica la mayoría de mujeres y que se concentra en los países de bajos ingresos – representa apenas el 11 %.
… La globalización neoliberal es sexista no sólo porque potencia la exclusión de las mujeres, sino también porque las margina de la gestión de lo mundial, pues, por un lado, ellas están casi ausentes de la toma de decisiones a esa escala y, por otro lado, la globalización neoliberal está orientada hacia los réditos del capital financiero, rubro en el cual las mujeres están ampliamente subrepresentadas. Más aún, un modelo que coloca el capital al centro de su devenir relega lo humano y por lo tanto no tiene ningún enfoque de género.
El capital como ideología
Los réditos del capital rigen como ideología para la toma de decisiones de los poderes mundiales. En ello las corporaciones transnacionales son arte y parte, no así la ciudadanía. Quienes se alejan de esa perspectiva o tienen un enfoque crítico no participan directamente en esos escenarios, están por miles en las calles levantando las banderas por un mundo humano y digno.
El control ideológico es uno de los principales terrenos de disputas actuales, pues al centro de la consolidación de la globalización neoliberal está el despliegue de todos los recursos posibles, los mediáticos, los del marketing, los de la antiinformación, y muchos más, para convencer a la humanidad que su porvenir y su felicidad sólo serán viables gracias a la aplicación total del modelo, presentado como irrenunciable.
En ese contexto, la participación política de las mujeres es cada vez más circunscrita a la adhesión al modelo. La inserción marginal de algunas mujeres, de cualquier denominación partidista, a algunos espacios de poder, tiene que ver apenas con un elemental ejercicio de ciudadanía: no representa en sí mismo un posicionamiento político feminista. La procura de una participación igualitaria, que es parte de la apropiación de la ciudadanía plena, tiene que estar acompañada del fortalecimiento del pensamiento crítico, como elemento indispensable para el desarrollo de nuevas visiones de la democracia .
Las bravuras machistas
En los tiempos que vivimos es particularmente visible la arremetida de los países del Norte para controlar territorios, zonas y recursos estratégicos y ponerlos a la orden del mercado. La guerra, la violencia y los aspavientos de machismo que se están desplegando para lograrlo, colocan a las mujeres de los países afectados ante la impunidad de las llamadas reglas de juego que se manifiestan en el contexto de esos yerros: Las torturas, violaciones y acosos a niñas y mujeres son omnipresentes hasta en los campos de refugio.
Y, mientras los hombres hacen la guerra, sobre las mujeres recae la sobrevivencia de todo el grupo afectado, la atención de los/as heridos/as, la procura de soluciones diarias y a mediano plazo. La inobservancia del derecho humanitario, en la llamada lucha contra el terrorismo, ilustra la gravedad de una situación de alcances imprevisibles.
…Por eso la lucha por la paz es un asunto de mujeres como lo es también la procura de aplicación de los derechos humanos integrales.
El riesgo de la exclusión pende sobre las mujeres indígenas, afrodescendientes o de otros grupos relegados, por el simple hecho de que ya eran parte de los grupos discriminados y sin oportunidades, sobre los cuales el capital rentabilizó, pero que ya no los necesita más…
Por otro lado es de actualidad colocar en el pasado a todas las sociedades y civilizaciones distintas a la dominante, como lo es también suponer que sólo en esta última las mujeres tendrían oportunidades de evolucionar, educarse, trabajar, en fin, ser libres, bajo el supuesto agregado de que la libertad se mide por el acceso al consumo. El racismo que subyace en esta ideología afecta a civilizaciones enteras, a pueblos y grupos humanos, que se resisten a la idea de que su acceso a la modernidad debería pasar por su aniquilamiento como tales.
Otro síntoma del perfil racista del actual proceso se manifiesta en el contexto de las migraciones, donde además de todas las restricciones impuestas a las mujeres del Sur., su inserción laboral en el Norte se produce en las áreas devaluadas, por lo general asociadas al trabajo doméstico o sexual…
La política y la economía global son asuntos de mujeres
El devenir de la humanidad es un asunto demasiado serio para dejarlo en manos de un puñado de transnacionales y de las élites que dominan al mundo. Máxime si con ello está en juego también la sobrevivencia del planeta, pues al ritmo de la depredación impuesta por el mercado0, éste está a punto de no abastecer más y llevarse con él todo principio de vida.
Así, la oposición a la globalización neoliberal no es sólo ideológica sino que reviste matices de vida o muerte. Permitir que el capital, y no los intereses humanos, rija el futuro sin oponer resistencia sería un absurdo imperdonable, y por eso la política y la economía global son asuntos de mujeres, actuales e impostergables. Vota por este artículo: Votar (0) >> ¿Qué es esto?
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