Un camino importante a transitar es el de rescatar la información como un derecho, como un derecho político, democrático... Y, en consecuencia, interpretar la ocultación de la realidad de un sector poblacionalmente mayoritario como somos las mujeres en algunos países, como una denegación de justicia, y de un derecho democrático.
La politización de las conquistas y de las aspiraciones de las mujeres tienen que situarse necesariamente en ese campo mucho más amplio que el que pudieron contemplar las pioneras del movimiento feminista en América Latina. Eso genera la necesidad de evitar pasados errores al resaltar exclusivamente el problema de las mujeres, como si ese problema estuviera disociado de otros problemas que son también generales a la sociedad.
Para mí ya no solamente el problema de género. Es saber negociar el problema de género dentro de un contexto de prioridades políticas que afectan a todos los grupos subordinados.
Desde esa perspectiva quizás nos faltó (y me incluyo en ese plural) a las mujeres de las décadas anteriores, inteligencia de la alianza que sin embargo ha sido tan productiva a los hombres de cualquier ideología, de cualquier clase social, para poder mantener determinados privilegios que derivan ideológica y socialmente de su condición masculina.
Creo que en verdad el problema es complejo. Hay que situarlo en un contexto mucho más conflictivo del que simplemente refiere a la dicotomía buenomalo, hombremujer, que es una visión maniquea , para verlo en una dimensión mucho más proactiva y mucho más comprehensiva de la realidad de la que las mujeres somos partes.
No más allá de lo tradicional...
En República Dominicana, y para hablar un poco de las periodistas, no hay estudios recientes que puedan ofrecernos datos de cuánto han cambiado las estructuras y la posición de género. Los datos disponibles son de 1994, de CIPAF, en el marco de un estudio comparado sobre Mujer y Comunicación en el Desarrollo informe que tuve el privilegio de redactar .
Presumo que los datos no serían distintos si lo hiciéramos ahora. Hay una mayor presencia de mujeres en los medios de comunicación pero siempre una presencia que no las sitúa en puestos directivos, excepto dos o tres excepciones que vienen a confirmar la regla, y no a decirnos que estamos en vías de un progreso acelerado que indudablemente no estamos.
Tampoco las mujeres han incursionado en otras áreas que las tradicionales. Como decíamos en el 94, las mujeres no creaban opinión eran apenas un insignificante 3 % de quienes escribían artículos de fondo en los medios de comunicación; no ocupaban puestos dirigenciales en las estructuras de los medios ni eran mayoritarias tampoco en la composición de las redacciones, aunque sí se comprobó que un porcentaje mayor de ellas tenía estudios universitarios en un grado mayor al de los hombres.
En cuanto a niveles salariales ( y también esto es apreciación empírica) han mejorado, aunque ellos responden a asuntos de antigüedad y no necesariamente son productos de otras valoraciones a la hora de asignar aumentos.
El discurso del éxito y del adelanto
Por lo que respecta a los medios de comunicación hay que decir que es sintomática; que hay modificaciones en las políticas informativas que pudieran rescatar, como producto de una larga lucha de los grupos de mujeres en la década de los 80 y principios de los 90s, el hacer visibles los problemas de las mujeres y a las mujeres en sus logros y en sus dificultades, en sus problemas y en sus éxitos, no solamente en el discurso de la victimización sino también el del éxito y el adelanto.
Nosotros hicimos también para el CIPAF un estudio, una evaluación, y uno de los aspectos fue la presencia del tema mujer a partir del surgimiento de CIPAF pero eso implicó, necesariamente, estudiar el comportamiento de la información producida por los otros grupos de mujeres. Es decir que, sobre todo alrededor de fechas coyunturales, de conmemoraciones femeninas, aumentaban significativamente el tema de las mujeres. Para mí era muy obvio un elemento que creo que también fue hasta cierto punto desdeñado por la generalidad ( no digo que todas) de las organizaciones de mujeres incluyendo a la Dirección General de Promoción de la Mujer de la que es hija la Secretaría de Estado de la Mujer. Y es la incapacidad de sostener con los medos de comunicación una relación que no fuera de coyuntura: alrededor del 8 de marzo, del 25 de noviembre. En esos momentos las organizaciones de mujeres eran las que proveían a los medios de comunicación las informaciones que se reproducían a páginas completas para las fechas que se conmemoraban.
Se diluyó el impacto
La ausencia de sistematicidad diluyó en parte el impacto, de la misma manera que creo que también influyó en la desaparición frecuente del tema mujer, el hecho mismo del debilitamiento de los grupos de mujeres en República Dominicana.
Al desaparecer el sujeto activo es indudable que se pierde el impulso de los medios de comunicación para visibilizar el tema de las mujeres. No obstante eso, yo creo que incluso las secciones de Sociales que eran consideradas absolutamente frívolas y distorsionantes de la imagen de la mujer cambiaron para mí de manera significativa a partir de esa relación con los grupos de mujeres que nutrían de informaciones a los medios de información en fechas coyunturales, o en ocasión de campañas como las del CIPAF o la Coordinadora de Mujeres o cualquiera otra institución que bregara con el tema.
Pienso que si todavía podemos encontrar elementos criticables en la imagen que se proyecta de la mujer en los medios de comunicación me parece que tenemos que ser de todas maneras más flexibles (no se me ocurre otro término) a la hora del juicio definitivo: no es lo mismo la imagen que presentan los medios en el 2001 que la que presentaban hace 15, 20 años, incluyendo los espacios trivializados y generalmente reservados para la práctica del periodismo "para mujeres" .
Creo, en definitivas, que el problema hay que complejizarlo y hacerlo salir del contexto, no de género, no es eso lo que quiero decir, sino del contexto político en que , por lo menos las dominicanas, hemos manejado tradicionalmente el problema de género.
Este material forma parte de la exposición realizada por la autora en la Jornada de Género dedicada a Periodismo y Comunicación, auspiciada por la SEM en abril de 2001 y editada por la propia Secretaria de Estado de la Mujer en forma de cuadernillo. Vota por este artículo: Votar (0) >> ¿Qué es esto?
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