Belkis Genao PDF Imprimir E-Mail
Por María Isabel Soldevila   

Image Hablar de Belkis Genao es contar una historia de luchas y de iniciativas propias. Es contar la vida de una feminista de instinto y de una comunicadora que ha logrado hacer la diferencia mirando desde su ser mujer la realidad femenina en una revista de crónica roja: Sucesos.

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Belkis, miembra de la Red Dominicana de Periodistas con Perspectiva de Género es la responsable de las únicas estadísticas de asesinatos de mujeres en República Dominicana. La comunicación social la lleva entre las venas. "Desde muy pequeña me gustaba la comunicación. Mi hobbie era leer todo lo que me caía en las manos. Cuando termino el bachillerato, que iba a ingresar a la universidad, todo el mundo se opone a que yo me haga periodista, porque en esa época, en el año 1979, mataban a los periodistas. Como ya era maestra normal, decidí estudiar Educación, mención Ciencias Sociales. Pasaron quince años, no me hice licenciada en Educación y tampoco me hice periodista, pero seguía en mí la idea de escribir, aunque fuera en una mascota con líneas. Descubro que existe en el país el Instituto Dominicano de Periodistas y allí me hice técnica en periodismo".

Que el primer espacio de desarrollo profesional de Belkis Genao fuera una revista de crónica roja no impidió que desde 1998 comenzara a trabajar los casos de violencia contra la mujer. "Note que cada mes mataban dos o tres mujeres y eso me comenzó a preocupar. Le planteé al jefe de redacción, en ese momento Suanny Reynoso, que hiciéramos un resumen de esas muertes. Y así comencé". Valiéndose de los reportes de la gente que llama para hacer las denuncias, de los periódicos y pocas veces por medio de la policía, la fatídica lista que ha logrado recopilar sirve ya de referencia a organismos estatales y privados que trabajan el tema de violencia:

"Tenemos más casos recopilados que la policía . Las autoridades, como dicen ellos mismos, tratan de tapar la situación porque supuestamente no es bueno informar a la ciudadanía de tanta violencia porque eso la aumentaría. Yo pienso que eso es una tontería".

En el proceso de recopilación de las estadísticas de muerte violenta de mujeres, la mayoría de manos de sus maridos, Belkis Genao ha tenido que entrar en contacto con sobrevivientes de la tragedia inmersos en una realidad desgarradora:

No tienen formas de conseguir que se haga justicia

" Hay casos tan crueles y hechos tan duros que una no se puede contener como ser humano. Esos niños que quedan huérfanos tienen un sufrimiento garantizado por ser hijos de la desgracia. El dolor de las madres al ver a sus hijas muertas. En la mayoría de los casos no tienen forma de conseguir que se haga justicia".

Es precisamente el aspecto judicial uno de los que más preocupa a esta comunicadora. "A veces se logra una condena, pero estos casos son muy olvidados. En principio se les puede dar publicidad, pero al cabo de tres o cuatro años, si nos ponemos a hacer una investigación no se sabe dónde está el matador. Yo estoy pensando hacer un trabajo sobre la cantidad de hombres que han sido condenados por asesinar una mujer. Esas estadísticas no existen. De los casos que yo he trabajado, que sobrepasan ya los 500, podría decir que he visto diez o quince hombres condenados por la muerte de la mujer".

La lentitud de la maquinaria policial y judicial ha sido más de una vez responsable de que, casos que podían haber sido resueltos con la aplicación de la ley 2497 de violencia intrafamiliar, hayan terminado en tragedia.

"En la mayoría de los casos, la mujer decide dejar al hombre porque ya está cansada de las humillaciones y los maltratos físicos y sicológicos que ha recibido. Entonces cuando ella decide irse porque quiere llevar una vida diferente, el hombre dice que es porque tiene otro marido y "cae" en los celos. Y dice que la mató porque andaba con otro. En la mayoría de los casos, según lo que cuentan los familiares, la mujer no quiere seguir con el hombre y está en una encrucijada: si lo denuncia la mata y si no lo denuncia, también. Si hacen la denuncia, las autoridades no reaccionan hasta que es demasiado tarde".

La corrupción es también parte de los obstáculos que tiene que vencer una mujer maltratada para hacer valer sus derechos. Belkis lo sabe bien: es una de las periodistas, si no la que más contacto ha tenido con los dramas personales de quienes tratan de huir del maltrato y romper un círculo que muchas veces termina con sus vidas:

"Yo conocí el caso de una señora que estaba indignada en el palacio de la policía y decía que de ahí no se iba, pues tenía una orden de arresto contra el esposo y un policía le estaba diciendo que si no le daba doscientos pesos no lo arrestaba. ‘Si llego a mi casa con mis hijos él me mata’. Muchas muertes se han podido evitar. Los procesos de conciliación, que no están establecidos en la ley, se usan mucho. Llevan a la pareja y los ponen a hablar. En la mayoría de los casos, después de la reconciliación viene la tragedia".

La responsabilidad de los medios de comunicación va más allá de fechas señaladas. "Los casos de mujeres sólo se tocan el 8 de marzo y el 25 de noviembre, sólo son noticia esos dos días. Durante todo el año no se habla de nada, a menos que maten dos o tres", dice Genao, mientras reflexiona: "el trabajo que hacemos no puede, por sí solo, romper el círculo de violencia. Uno de mis sueños es que se pueda construir un lugar de refugio donde la mujer maltratada pueda acudir en lo que se resuelve su situación. La mujer maltratada va, pone la querella, pero al final tiene que volver con el hombre, por su educación, por la falta de trabajo, porque no tiene dónde ir, porque los procesos tardan demasiado".

La vida de Belkis Genao ha cambiado desde que entró a ser una testiga de la violencia. A las mujeres sólo les tiene una cortas y contundentes palabras, así es ella:

"Siempre he sido una mujer liberada y no me he dejado subyugar de nada ni nadie. Esta experiencia me ha enseñado a cuidarme, a protegerme. Y se lo digo a las mujeres: desde que le hombre agrede por primera vez, tienes que eliminar esa relación, dejarla. Casi todas las mujeres que han muerto han ido a una segunda vez, una tercera vez tratando de salvar el matrimonio, por los hijos. En ese momento ella está decidiendo su porvenir y el de los suyos..."

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