La explosión femenina en el periodismo dominicano PDF Imprimir E-Mail
Por Mirta Rodriguez Calderon   

    *  El "boom" de los 70s
    * Mujeres que domaron la palabra
    * Presencias e imágenes nuevas
    * No todo es color de rosa
    * ¿Una profesión devaluada?
    * ¿Y en las nuevas tecnologías, qué...?
    * Los porqués de las que se atrevieron Cuando Emilia Pereyra fue nombrada Jefa de Información del periódico El Siglo, María Isabel Soldevila intentaba contar las gotas de la lluvia con una muñeca en sus manos. Sus ojos eran guiados por la magia del asombro: no sabían que del otro lado de su ser habitaba un inquieto duende que la llevaría a la historia como la mujer más joven que obtenía un alto galardón profesional.

Los nombramientos femeninos en el pasado no lejano solían caer en las áreas sociales, salvo honrosas excepciones: María Ugarte, Marianne de Tolentino y Carmenchu Brusiloff, trataban de acercar al lector al mundo cultural, a la crítica de arte y al reportaje. Ahora, nombres como Margarita Cordero, Elsa Expósito, Elina María Cruz, Ruth Herrera, Matilde Fabián, Patricia Arache, Altagracia Salazar, Josefina Navarro, Martha Sepúlveda, Solange de la Cruz, Miriam Abreu y Luchy Plasencia comenzaban a unir a María Isabel Soldevila a una hermosa tradición oculta: el espacio de la mujer en el periodismo dominicano.

María Isabel, a sus 23 años, recién recibió el Premio a la Excelencia Periodística ‘‘Arturo J. Pellerano Alfau’’ (al igual que Claudia Fernández, Mildred Minaya y Ana Mitila Lora) ante el asombro de muchos y la satisfacción de otros. Asombro porque aún le restán dos o tres materias en la Escuela de Comunicación Social de la UASD. Satisfacción porque su temprana madurez no es gratuita: no hay muchos otros de su edad con su calidad  ni hombres ni mujeres .

Las periodistas dominicanas

Hay que reconocer la indudable vanguardia y el aporte de las mujeres al periodismo dominicano. A diferencia de los hombres, ellas tienen menos pelos en la lengua.

Es original, creativa y dedica mucho más tiempo a su trabajo. Incluso exige más espacio, pide continuidad, no se conforma con la simple información y revisa su texto una y otra vez antes de entregarlo.

Mildred Minaya ha resumido estas virtudes de manera ejemplar: ‘‘Somos profesionales dedicadas, responsables, preocupadas por renovarnos, y exigentes con la calidad de nuestro trabajo. Nada extraordinario si se parte de que esto es lo que se espera de cualquier profesional competente y que se respete’’.

Entre los ejemplos está Claudia Fernández, quien aun arriesgando su vida, no se amilanó ante amenazas: su trabajo fue cada vez más responsable. Otras profesionales del periodismo destacadas son Isaolym Mieses, Leonora Ramírez, Elvira Lora, Wanda Méndez y Rianmi Méndez y Arelis Peña Brito.

Las causas de esa valiosa explosión femenina en los medios de comunicación pueden ser muchas y variadas. Consideraremos sólo dos: la partida del hombre hacia otros oficios ‘‘más prácticos’’, así como su indudable vinculación al mundo de la política (la informática, el mercadeo), que por su naturaleza pragmática es diametralmente opuesta a la transparencia y la ética del periodismo; y lo que ha calificado Margarita Cordero  como ‘‘el deterioro del ejercicio profesional debido a la afluencia de personas que no contemplan el periodismo como un servicio público con el que pueden contribuir al mejoramiento de la sociedad, sino con objetivos personales vinculados al protagonismo que proporciona la práctica de la profesión’’.

Lo cierto es que la mujer se encuentra en un momento de plenitud profesional aunque no ha sido fácil, como apunta Mildred Minaya, ‘‘romper las barreras mentales’’ para llegar a este momento.

La historia

El periodismo femenino en la República Dominicana comienza a desarrollarse después del ajusticiamiento del tirano. Sin embargo, existen antecedentes de interés. Margarita Cordero apunta en ese sentido: ‘‘Antes de la caída de la dictadura habían comenzado a destacarse algunas mujeres periodistas como Pía Rodríguez, otras, como María Ugarte, se destacaron aunque no en funciones reporteriles’’.

En los nuevos tiempos, se abrieron las fronteras.

Emilia Pereyra considera el despegue definitivo del periodismo dominicano escrito por mujeres a partir de la creación del periódico ‘‘Hoy’’ en 1981: ‘‘A partir de entonces comenzó a operar un equipo de investigación que tuvo entre sus integrantes a Minerva Isa y a Eunice Lluberes, que han dado cátedras de profesionalidad. Posteriormente, con el surgimiento del periódico ‘‘El Siglo’’, otras mujeres que ya tenían una trayectoria bastante conocida en el medio, tuvieron la oportunidad de contar con un excelente espacio para exponer sus habilidades en un clima de libertad y estímulo creativo que auspiciaba el entonces director de ese diario, Bienvenido Alvarez Vega. En ‘‘El Siglo’’ comenzaron a cimentarse mi Carrera, y las de Vivian Jiménez, Elina María Cruz y Mildred Minaya’’.

Docencia universitaria

Sólo en tres universidades del país se estudia hoy la carrera de periodismo, bajo el moderno signo de ‘‘Comunicación Social’’. Y para muchos, los pensums no son lo suficientemente atractivos. No es, por tanto, una carrera ‘‘de mayorías’’, ni mucho menos de buenas perspectivas empresariales.

Esos centros universitarios son la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), O&M, y Católica de Santo Domingo. La proporción entre mujeres y hombres es desproporcionadamente favorable al sexo femenino.

Esta masiva presencia de la mujer estudiante es en casi todas las carreras, es vista por Ana Mitila Lora como un hecho notorio: ‘‘En todas las carreras universitarias, lo que abundan son las mujeres. Según datos estadísticos, ya las mujeres superamos en número a los hombres en las aulas universitarias. Si estas estadísticas son correctas, es normal que en los hospitales, en el Departamento de Ingeniería de Obras Públicas, y otros sitios, las mujeres estén en número superior a los hombres.

"Ya la sociedad ha superado aquellos tiempos en que la mujer era encasillada como secretaria o periodista social. Las mujeres se han incorporado masivamente a los medios de producción. Son juezas, abogadas, arquitectas y empresarias, sobre todo, en la pequeña empresa, donde hay más mujeres que hombres. Es un proceso que comenzó en los 60’s, continuó en los 70’s y en 1973 marca la cúspide cuando la presencia en las universidades comenzó a equipararse con la masculina’’.

Incorporación a las aulas

Sobre la historia de la incorporación de la mujer a las aulas universitarias, la propia Margarita Cordero recuerda: ‘‘Como un producto mismo de la apertura democrática las mujeres fluyeron a la recién abierta y nombrada entonces Escuela de Periodismo de la UASD. Muchas mujeres concurrieron a esa escuela y de ahí salieron profesionales que después marcaron hitos en la historia del periodismo dominicano. Y creo que ha sido un proceso indetenible donde cada vez más mujeres han ingresado a las aulas’’.

Para Mildred Minaya, parte del éxito de la mujer en el ejercicio del periodismo, tiene que ver con la incorporación a la docencia: ‘‘Hoy somos más del 50% de la población estudiantil en las aulas universitarias, y en carreras no convencionales, el periodismo verbigracia, visto como un ejercicio para hombres. El arrojo de las mujeres en las últimas tres décadas ha revolucionado nuestro panorama social y laboral’’.

Emilia Pereyra afirma que la enseñanza del periodismo hoy está en crisis porque las universidades no han sabido ponerse a la altura de las circunstancias que reclaman colocarse al nivel de los avances mundiales en la enseñanza del periodismo. ‘‘Mucha gente que estudia comunicación tampoco se da cuenta que no entra a un juego de párvulos. La comunicación social es una carrera exigente y muy competitiva’’.

‘‘Feminización’’ del periodismo

Lamentablemente, estos espacios de importancia no han sido alcanzados por la mujer debido a su liberación definitiva de las trabas sociales. Margarita Cordero considera que carreras como el periodismo, se han feminizado porque han ido perdiendo su valor: ‘‘Se han feminizado carreras que antes gozaban de un prestigio extraordinario, como la Medicina. El periodismo se ha ido feminizando en la medida en que se ha ido banalizando. Ya el periodismo no cuenta con el ejercicio de los grandes intelectuales como en otras épocas. En ese sentido, si no hay una inserción mayor de las mujeres hacia los medios de comunicación, sí ha habido un desplazamiento de los hombres hacia otras carreras que en perspectivas son más rentables, que demandan otro tipo de calificación distinta a la de redactar una nota.

"Aunque este fenómeno, que se veía venir desde los 80’s, ahora es cada vez más marcado, pero no quiero ser pesimista ni desmeritar a mis compañeras de desventuras, pero lo cierto es que tanto aquí como en muchos países desarrollados, los estudios demuestran que hay una feminización del periodismo por la pérdida del valor social de la carrera’’.

Cargos ejecutivos

La mujer periodista, salvo escasas excepciones, ha alcanzado poco espacio en las altas esferas ejecutivas de la prensa escrita. Hoy, la única mujer con una posición de Directora Ejecutiva es Margarita Cordero en la revista ‘‘Rumbo’’.

Ana Mitila Lora no entiende esta desproporción, exclusivamente, como un acto discriminatorio, sino también que toma en consideración que la mujer tiene otras responsabilidades como madre, esposa y administradora del hogar que la hacen permanecer en la redacción del periódico el término exclusivo de su jornada laboral, a diferencia del hombre, que puede vulnerar estas responsabilidades.

Solange de la Cruz valora esta condición: ‘‘Estamos en una sociedad muy competitiva, donde para llegar a posiciones ejecutivas, la mujer tiene que demostrar más capacidad y dar de sí mucho más que el hombre. El hombre puede ser promovido a cargos de dirección por valores extra profesionales, y luego, durante el ejercicio, demuestra si posee condiciones o no. Se ha demostrado que la mujer tiene capacidad profesional, que estaba frenada y no la dejaban desarrollarse. En ese sentido, ha roto parámetros y ha establecido paradigmas. Hasta el momento, no ha logrado todo lo que merece porque navega contracorriente. Los mismos hombres reconocen nuestra capacidad, pero nos dicen que el espacio es de ellos’’.

También Mildred Minaya considera que la presencia de la mujer en altos cargos ejecutivos es muy pobre, y que se siente más en puestos medios ‘‘por ejemplo, editoras de áreas ‘‘rosa’’, importantes también en el cuerpo de un diario. A lo sumo hemos alcanzado las jefaturas de redacción, y en algunos casos, en televisión. Pero falta mucho más. No sé a qué atribuir esta situación. Quizá lo que se necesite sea un cambio de actitud de los propietarios de medios y de los principales ejecutivos de los diarios’’.

Salarialmente, Emilia Pereyra apunta la poca retribución que recibe la mujer: ‘‘El problema de los bajos salarios afecta de manera general a hombres y mujeres, aunque las mujeres tienen más desventajas por razones históricas y culturales’’.

El reportaje introductorio de esta sección del suplemento fué publicado originalmente en Perspectiva del Listín Diario Dominical.

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