Sandwiches de piernas PDF Imprimir E-Mail
Por María Isabel Soldevila   

Image Así titulaba el periódico El Nacional un llamativo recuadro en su portada del día viernes 13 de julio. Y por más que me empeñé en encontrar los panes y el cerdo, no hubo forma. Sólo dos fotos, una de ellas a tres columnas y la otra tipo carnet, estampaban la primera plana. Seguro que la del lanzador Pedro Martínez no tenía nada que ver con el asunto. En su gorra de Boston no había nada que se asemejara a un sandwich cubano ni mucho menos. La otra la desplegada y con todos sus colores mostraba a cinco mujeres de pie y dos sentadas en la plaza de la Catedral. Ya se podrán imaginar mi sorpresa, disgusto, indignación feminista, rabia, al leer el siguiente pie de foto. Lo cito, y mientras lo hago, se me revuelve el estómago de persona, no sólo el de mujer: "Esta colección de piernas europeas femeninas parece que se escapó a un chef experto en sandwiches. Quizás no salgan muchos, pero la calidad es indiscutible. Las muchachas descansan en el parque Colón después de una excursión turística".

¿Canibalismo institucionalizado? ¿Machismo retrógrado? ¿Estupidez exacerbada? Podríamos hacer un tratado de todo lo que se violó en esas tres líneas. Comenzando por todos los progresos de la liberación femenina, los derechos de las mujeres a ser tratadas como personas, no equiparadas con cerdos para hacer emparedados. Pero este fue un simple acto primario de mal gusto que, quién sabe por qué consiguió llegar a la primera página de un diario de circulación nacional y ocupó tres cuartos de página de ésta.

La cuestión es que, en pleno inicio del siglo XXI, cuando se supone que estamos avanzando, un periódico nacional ni siquiera se da cuenta de que decirle a un grupo de mujeres que sus piernas serían buenas para un sándwich es una ofensa.

A mí seguro que me acusan de "feminista radical" de "devoradora de hombres" y, si tengo suerte y me lee mucha gente, hasta de lesbiana. De lo que sí puedo sentirme "culpable" es de ser mujer y querer ser tratada como persona, no como un objeto de cocina gourmet o no.

A las mujeres nos gusta que nos digan cosas bonitas. A mí sí, por lo menos. Pero de ahí a hacer metáforas porcinas la diferencia es abismal. Yo no me río con los "sandwiches de pierna" de El Nacional y creo que ninguna mujer debería reírse de que la comparen de esa manera. Comenzamos aceptando los chistes machistas para no parecer unas pesadas y terminamos creyéndonos un poco que con nosotras se pueden hacer emparedados, y quién sabe qué otras cosas.

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