“Ronde? Rayonnante?” (¿Redonda? ¿Radiante?) “Las dos, ¿por qué no?”, decía un joven a otro en el metro de París, mientras miraban en un anuncio publicitario una seductora, sonriente y regordeta “modelo”, justo al lado de los rostros y cuerpos idealizados que protagonizan los anuncios de Galerías Lafayette o el Bon Marché. Ella tiene nombre. Es Tabatha Roman, neoyorquina de 34 años y una de las nuevas caras de la belleza propuestas por la casa de jabones y cremas norteamericana DOVE.
La campaña por “todas las bellezas”, en Francia, o “por la belleza real”, en Estados Unidos y América Latina (http://www.porlabellezareal.com), hace protagonistas de sus avisos comerciales a cinco mujeres de un físico que poco tiene que ver con el bisturí o los parámetros de la industria internacional: una mujer de 95 años, una pelirroja llena de pecas, una mujer de mediana edad con mirada intensa y pelo largo y canoso, una chica negra de busto muy reducido y sonrisa deslumbrante y la sensual joven en sobrepeso.
El único foro en español es el de Argentina, en el que aparecen comentarios como este de Albertina: “Tengo la edad que tengo y la vivo con intensidad. Siento que puedo amar, que mis sentimientos están (sic) lisos y brillantes como un candelabro. Que mi piel está adherente, que mis labios son suaves y que beso muy bien, no he olvidado y tengo ganas de hacer el amor y lo disfruto. Mi intelecto me responde, y estoy actualizada con respecto a lo que pasa a mi alrededor. El mundo varía y se explaya, pero lo que no cambia son los sentimientos y yo los mantengo inalterables como a ese candelabro al que froto todos los días (sic) y que sigue brillando a través del tiempo. No sé donde leí esto pero siempre lo propongo a mi intenso vivir: "Tienes una sola piel, ya no puedes renacer. Sé feliz"
Pero no todas, ni todos –porque los hombres también se han vuelto parte activa del foro piensan que la belleza es más plural y democrática y siguen prefiriendo los cánones dictatoriales de la belleza delgadísima, blanca y rubia.
Está basada en los alarmantes resultados de un estudio conducido por el Programa de Estética y Bienestar de la universidad de Harvard que indican que apenas un dos por ciento de las mujeres encuestadas en 10 países que incluyen Estados Unidos, Argentina, Brasil e Inglaterra, se considera bella. Esta insatisfacción con la auto imagen atraviesa las culturas.
Si el mundo ha globalizado algo, son los cánones de belleza femenina. El 59% de las japonesas, el 37% de las brasileñas, el 36% de las norteamericanas y las inglesas y el 27% de las argentinas dijo estar inconforme con la apariencia
Dove, que para esta campaña eligió cinco mujeres “reales”, comparte casa matriz con la firma Slimfast, productora de batidas dietéticas que el año pasado lanzó una campaña en Reino Unido que jugaba con el complejo de las inglecesas a la hora de usar un bikini, según reportó Advertising Age, el 27 de septiembre de 2004.
Silvia Lagnado, directora global de marca de Dove, la estrategia de mercado de Dove no desea llevar a las mujeres hacia la autoaceptación, sino a ampliar la definición de belleza hacia una que vaya más allá de lo físico. “Tenemos una misión simple” dijo Salgado al lanzar la campaña en septiembre del año pasado, “hacer que más mujeres se sientan bellas cada día”.
Uno de los espacios más interesantes que se ha abierto como parte de la campaña es un foro cibernético en el que hombres y mujeres plasman sus opiniones sobre la concepción de lo bello. En cada aviso publicitario, la foto de la “modelo” va acompañada de dos adjetivos que pueden definir su aspecto y una cajita para marcar la respuesta elegida. El paso adicional se da al visitar el sitio web, donde tienen lugar votaciones continuas y está abierto un espacio de discusión.
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