Cara a cara con Amparo Moreno: En la Comunicación nos movemos con esquemas sacralizados... PDF Imprimir E-Mail
Por Mirta Rodriguez Calderon   

Una feminista de muchos años que accedió a la cátedra universitaria desde su ser periodista, papel en el que se reconoce Amparo Moreno, "porque es un mundo más cercano a la realidad que el académico", esbozó hace un año en Quito, Ecuador, (como lo ha seguido haciendo luego desde su Cátedra en la Universidad de Barcelona), toda una metodología para deconstruir los paradigmas con que se ha manejado la historia (incluida la historia de la comunicación) y construir otros "integradores; no androcéntricos sino excéntricos, plurales e interactivos, cosa que es muy difícil porque nuestros esquemas los hemos adquirido con gran esfuerzo y muchos exámenes".

Artífice de modos de explorar en la comunicación y sus resortes que incluyen los grandes "descubrimientos" comunicativos que pueden desprenderse del interior de los hogares o de un paseo por la ciudad vista como ente comunicacional, Amparo Moreno afirmó rotundamente que las tecnologías (que ella usa profusamente) no cambian al mundo sino que son instrumentos que hemos creado porque en el centro lo que están son las relaciones sociales. Existe , sin embargo  dijo  "una especie de tecnolatría".

Luego de reconocer que las técnicas que emplea la comunicación organizan y amplían el mundo ocupado y, por ende, nuestro universo cognitivo y su repertorio simbólico, la autora de "Pensar la historia a ras de piel" y "Cultura de masas y divulgación del arquetipo viril" narró a un paraninfo repleto en la Universidad Andina "Simón Bolívar" donde se efectuaba el Encuentro Internacional Nuevas Tendencias en Comunicación, cómo ella fue descubriendo que las mujeres no estábamos en la historia y que cuando estábamos era como anécdota o como broma: "todo estaba escrito desde lo masculino y esto filtraba un sistema de valores de lo humano significativo y de lo no significativo. El sexismo no era un ingrediente separado del centrismo  agregó  .Lo que se presentaba como superior era a seres que ejercían una voluntad de dominio; pero el patriarcado no es un sistema de hombres sino un sistema de alianzas entre mujeres y hombres que se distribuyen las tareas: el matrimonio es un sistema de alianzas entre esos hombres y mujeres; y la noción de patria es un territorio donde se define quién domina y cómo se organizan internamente".

La periodistaprofesora reivindicó la capacidad de crear vida de las mujeres; subrayó que el "espacio doméstico está cargado de significados aunque aprendamos a verlos como insignificantes : es en él  reiteró  donde se ha producido lo más significante del siglo XX. A partir de ir rastreando cómo ha cambiado lo doméstico íbamos aprendiendo cómo cambiaban las relaciones sociales y cómo la globalización entraba a la casa".

Amparo Moreno se remontó  remedando sus orígenes izquierdistas  al problema de "la lucha de clases que  dijo  está presente no sólo en las relaciones de producción sino también en el hogar"; y se expresa en las diferencias de confort que hay dentro de ellas: "en el espacio doméstico se están renegociando esas relaciones de clases no sólo con lo que se tiene sino también con respecto a los sentimientos que están presentes en él".

"A Carlos Marx  razonó Amparo  no le interesó llevar el análisis de clases al interior de las casas. Ni siquiera le interesó reconocer al hijo que tuvo con la sirvienta; pero las clases también están ahí. Cuando lo comprendo sé que puedo dejar los enfoques restringidos y que en lo privado los conflictos no son secundarios sino significativos. Y eso está presente en la comunicación: nos movemos con esquemas sacralizados".

Como derivación de ello la profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona dijo que muchas mujeres "usan arquetipos viriles porque, si no, no podrían ubicarse en los espacios públicos".

En conversación con CIMAC1 después de su conferencia magistral, Amparo Moreno dijo que "las periodistas tenemos el reto de acceder a los medios sin trasvestirnos al modelo dominante en la sociedad, para hacerlo desde dentro de otra manera".

Reprimida dentro de la profesión y despedida en la época en que estuvo embarazada de su hija, Amparo Moreno contó en privado que resistió, incoó un juicio, le ganó a la empresa, y se siente triunfadora en la medida en que aceptó el reto de hacer "ese periodismo diferente y seguir sin doblegarme".

 

1 Esta reseña fue originalmente publicada por Comunicación e Información de la Mujer de México, de la cual la autora fue corresponsal en Ecuador, como lo es ahora en República Dominicana

 


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