La realización en abril del Taller de Actualización Profesional El Poder de la Palabra y la edición del primer volumen de la colección Ojo de Agua, esfuerzos fecundantes de la Red para lo cual contamos con los auspicios y la confianza de las agencias de Naciones Unidas UNICEF y FNUAP y de la ONG Fondo Global para ujeres de California, dejó entre los y las radialistas participantes una motivación singular. A PRIMERA PLANA, en alianza con Radialistas Apasionadas y Apasionados seguimos ofreciendo a los y las colegas de la radio guiones e instructivos profesionales trabajados con perspectiva de género.
EL SECRETO DE UN BUEN CUESTIONARIO Aunque tengamos muchas horas de vuelo haciendo entrevistas, siempre es bueno preparar un cuestionario antes de abrir el micrófono. ¿Para qué? Para estructurar con cierta lógica los puntos fundamentales sobre los que queremos preguntar. Ahora bien, ¿cuál es esa lógica? ¿Cómo se ordena un cuestionario? La respuesta es sencilla: combinando tres tipos de preguntas periodísticas. Preguntas de ACLARACIÓN Sirven para conocer más datos sobre el asunto que se está tratando. O para explicar una respuesta difícil del entrevistado. Por ejemplo: ¿Cuántos niños y niñas se han vacunado en esta jornada de salud? ¿Cuáles son las enfermedades más frecuentes en este barrio? Preguntas de ANÁLISIS Éstas sirven para comprender mejor la situación, para descubrir las causas de la misma. ¿Por qué las mamás no traen sus niños al dispensario? ¿Qué le parece la atención que brindan los practicantes y las enfermeras? También se utilizan estas preguntas para profundizar algunas respuestas simples. Preguntas de ACCIÓN Se emplean para arribar a algunas conclusiones y que los entrevistados hagan propuestas para enfrentar los problemas analizados. ¿Cómo mejorar la salud infantil en esta localidad? ¿Qué proponen ustedes para asegurar una mejor atención médica? Un buen cuestionario escalona estos tres tipos de preguntas. Comienza con las de aclaración, sigue con las de análisis y termina con las de acción. (Si comienzas por las de acción, si eliminas las de análisis, si mezclas unas y otras, tendrás una ensalada, no una entrevista.) El cuestionario es como carta de amante: leer y romper. Si nos aparecemos con un papel, nos pondremos inseguros y, en vez de escuchar al entrevistado, estaremos pendientes de la pregunta que sigue. El entrevistado también se sentirá incómodo, como rindiendo examen. Al final, la entrevista sonará fría, acartonada. El mejor cuestionario se lleva en la cabeza.
Vota por este artículo: Votar (0) >> ¿Qué es esto?
Para agregar sus comentarios a este artículo, favor acceda con su cuenta de usuario. Si aún no tiene una, puede registrarse de manera gratuita. |